El distrito de Barranco es uno de los más turísticos de la ciudad, ya que se destaca por ser bohemio y artístico. Puedes pasear en el Puente de los suspiros, símbolo de las parejas enamoradas o caminar por la Bajada de los baños y contemplar las casonas virreinales y el mar. Además, en el camino verás murales artísticos, perfectos para sacarse una fotografía. (Foto: Shutterstock)
El distrito de Barranco es uno de los más turísticos de la ciudad, ya que se destaca por ser bohemio y artístico. Puedes pasear en el Puente de los suspiros, símbolo de las parejas enamoradas o caminar por la Bajada de los baños y contemplar las casonas virreinales y el mar. Además, en el camino verás murales artísticos, perfectos para sacarse una fotografía. (Foto: Shutterstock)

Aunque peruanísimo por su referencia a un tradicional distrito limeño, el refrán ‘el que se fue a Barranco, perdió su banco’ tiene su origen en España.

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Este dicho popular nos enseña que cuando uno descuida su lugar, su cargo, su oportunidad o hasta su condición, se expone a que otra persona lo tome y no se pueda recuperar lo que se dejó.

Se trata de una metáfora (decir una cosa —en este caso, banco— para resaltar otra —situación o cargo—), en que se advierte que estar ausente causa la pérdida de lo nuestro.

El origen del refrán está en la expresión española ‘el que se fue a Sevilla, perdió su silla’, que surgió en el siglo XV a raíz de la disputa entre Alonso de Fonseca el Viejo (tío), arzobispo de Sevilla, y su sobrino, Alonso de Fonseca el Joven, nombrado arzobispo de Santiago de Compostela.

Alonso de Fonseca (tío)
Alonso de Fonseca (tío)

Como la situación era agitada en Santiago de Compostela, el tío fue allá para arreglar las cosas y dejó en Sevilla a su inexperto sobrino, para que aprenda a ejercer el cargo, como arzobispo interino.

Ya todo arreglado, el tío volvió y su sobrino se negó a devolver el cargo al veterano arzobispo que, por irse de Sevilla, ‘perdió su silla’.

Al final y tras un gran lío, Alonso de Fonseca el Viejo recuperó su puesto de arzobispo en Sevilla por orden del papa Pío II.

DATITO

Aunque la adaptación peruana sustituye ‘Sevilla/silla’ por ‘Barranco/banco’, ello para aterrizar el refrán en un contexto local, limeño en este caso, existen otras frases muy populares en países de habla castellana y que tienen significados similares a ‘el que se fue a Barranco, perdió su banco’, con variantes de localidades regionales de España: ‘El que fue a Jerez, la perdió otra vez’ y ‘el que se fue a Morón, perdió su sillón”.

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