Para nosotros, los humanos, no hay nada más refrescante que echarnos agua a cada rato cuando el calor aprieta. Sin embargo, lo que nos alivia a nosotros no necesariamente es lo más adecuado para nuestros perros. De hecho, hay una manera correcta de refrescarlos sin poner en riesgo su salud.
La veterinaria Laura García, colaboradora del blog Experto Animal, explica cuatro aspectos que debes considerar antes de mojar a tu mascota:
1. PUEDES MOJARLO MÁS DE UNA VEZ: Si lo necesita puedes hacerlo, pero no por completo y menos con agua helada. Procura secarlo bien después.
2. HUMEDECE ZONAS ESTRATÉGICAS: Puedes mojarle el pecho, la panza, las axilas, las piernas y las almohadillas. Al ser zonas con menos pelaje, el agua entra en contacto directo con la piel y se refrescará más rápido.
3. EVITA EMPAPAR LAS ZONAS CON DEMASIADO PELO: Tardan más en secarse y la humedad retenida puede favorecer la proliferación de hongos y bacterias que causan infecciones en la piel. Si le mojas la cabeza, evita que entre agua en sus oídos, ojos y nariz.
4. CUIDADO CON LA MANGUERA: Echarle agua de golpe con una manguera o usar agua demasiado fría (helada) puede asustarlo, generar estrés y una vasoconstricción brusca (choque térmico).
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