El dengue puede empezar en nuestra propia casa y muchas veces no nos damos cuenta. Como veterinario, quiero recordarles que hasta el bebedero de nuestro perro, un juguete olvidado o el plato de una maceta pueden convertirse en criaderos de zancudos si acumulan agua.
Con el calor, el mosquito que transmite el dengue puede desarrollarse rápidamente. Por eso, nuestros perros y gatos deben tener siempre agua fresca, pero también debemos cambiarla a diario y lavar sus recipientes. Revisemos baldes, floreros y cualquier objeto donde se junte agua.
El dengue puede ser grave, especialmente si aparecen señales como dolor abdominal intenso, vómitos persistentes o sangrado. En esos casos, hay que buscar atención médica inmediata.
Y algo importante, no basta con limpiar nuestra casa. También debemos conversar con los vecinos para eliminar criaderos en toda la cuadra.
La salud de las personas, los animales y el ambiente está conectada. Cuidarnos es una tarea de todos.
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