Un sismo o terremoto puede asustar y desorientar a perros y gatos. En medio del ruido y el movimiento, pueden intentar esconderse, escapar o reaccionar de una forma distinta a la habitual. Por eso, protegerlos también debe ser parte del plan de emergencia de la familia.
Antes de que ocurra, ten a la mano su correa o transportador, una placa con datos actualizados y una mochila con agua, alimento, medicamentos y documentos importantes. También es útil guardar una foto reciente por si llega a perderse.
Durante el movimiento, mantén la calma y no pongas tu vida en riesgo intentando alcanzarlos. Si están contigo y es seguro hacerlo, evita que salgan corriendo y permanece en una zona protegida. Después, revisa si presentan heridas, dolor o cambios de comportamiento.
Si deben evacuar, los perros deben salir con correa y los gatos dentro de un transportador. Nunca los sueltes en medio del caos. Prepararnos con anticipación puede evitar que el miedo termine separándonos de ellos.
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