Los perros no pueden decirnos dónde les duele, pero sí lo expresan a través de cambios físicos y de conducta. El problema es que algunas señales pueden confundirse con cansancio, mal humor o falta de apetito. Los especialistas del blog Experto Animal explican cuáles deben ponernos en alerta.
- JADEO EXAGERADO. Si jadea intensamente sin haber hecho ejercicio o sin que haga calor, podría estar sintiendo dolor o malestar.
- RESPIRACIÓN ACELERADA. Respirar más rápido de lo habitual mientras está en reposo es una señal que no debe pasar inadvertida.
- SUELE AISLARSE. Un perro adolorido puede esconderse, alejarse de la familia o perder el interés por jugar y pasear.
- ES AGRESIVO SIN RAZÓN APARENTE. Si de pronto gruñe, intenta morder o rechaza las caricias, podría estar protegiendo una zona que le duele.
- LAMIDOS EXCESIVOS. Lamer insistentemente una parte del cuerpo puede indicar que siente dolor, picazón o alguna molestia en esa zona.
- FALTA DE APETITO. Dejar comida en el plato o rechazarla, especialmente si antes comía con normalidad, merece atención.
- LLORIQUEOS Y GEMIDOS. Si aparecen con frecuencia al caminar, levantarse o cuando lo tocas, pueden ser una manifestación de dolor.
- ALTERACIÓN DEL SUEÑO. Dormir más, descansar menos o cambiar constantemente de posición durante la noche puede revelar que algo le incomoda.
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