
La llegada de un cachorro a casa es un momento lleno de emoción, pero también marca el inicio de una gran responsabilidad.
Sus primeras semanas serán claves para su desarrollo físico, emocional y para la relación que construirá con su nueva familia. Es normal que durante los primeros días llore, se sienta desorientado o extrañe a su madre y hermanos.
Lo mejor es ofrecerle un lugar tranquilo para descansar, establecer horarios y evitar cambios constantes en su rutina. También es el momento de iniciar su calendario de vacunas, desparasitación y controles veterinarios.
La educación comienza desde el primer día. Enseñarle con paciencia dónde hacer sus necesidades, cómo relacionarse con las personas y respetar los límites ayudará a prevenir problemas de comportamiento en el futuro.
Un cachorro necesita mucho más que cariño. Necesita tiempo, dedicación y cuidados responsables. Lo que aprenda en esta etapa lo acompañará durante toda su vida.










