
No siempre es evidente cuando un perro empieza a perder la visión. Los primeros signos pueden esconderse en pequeños cambios del día a día que suelen atribuirse a la edad, pero que pueden revelar un problema ocular en desarrollo.
La veterinaria especialista en oftalmología Doménica Piñeiros indica que una de las primeras señales de alerta es que el perro comience a chocar con objetos en casa o evite subir y bajar escaleras. A esto se suma el rascado frecuente de los ojos, una conducta que suele indicar irritación ocular.
También pueden aparecer cambios visibles como tonalidades blanquecinas en el ojo o manchas en la córnea. “Una señal muy frecuente y que los tutores suelen normalizar es la presencia de legañas. Si son excesivas, es un indicio de que algo no anda bien con los ojitos del animal”, explica Piñeiros. Además, es probable que empiece a mostrarse más temeroso en sus reacciones, especialmente cuando alguien se le acerca para tocarlo.
La veterinaria enfatiza que ningún cambio visual en perros sénior debe considerarse normal sin evaluación veterinaria, sobre todo en animales con obesidad, diabetes o de raza braquicéfala (bulldog inglés, bulldog francés, pug (carlino), boston terrier, bóxer, pekinés y shih tzu), ya que presentan mayor predisposición a desarrollar problemas oculares graves, incluida la pérdida de visión.










