A Juan, de 70 años, le diagnosticaron hígado graso. Sentía pesadez en el estómago y tenía un examen de laboratorio de perfil hepático que lo indicaba, además de una ecografía abdominal que lo corroboraba.
Le indicaron una dieta baja en grasas, sin frituras, yema de huevo, mantequilla e incluso carnes rojas. Luego de dos meses con esa dieta, los valores de laboratorio continuaban igual, como si no hubiera hecho ningún cambio.
Contrariamente a lo que se piensa, cuando una persona tiene hígado graso, los alimentos que debe disminuir o evitar son los carbohidratos, es decir, el arroz, el azúcar, los dulces, los fideos, las gaseosas y las bebidas alcohólicas.
Además, debe consumir una dieta a base de proteínas, como el huevo con su yema, carnes de pollo, pescado, cuy e incluso carnes rojas de res o cerdo.
Juan disminuyó el consumo de carbohidratos y sus niveles de transaminasas bajaron notablemente. Ahora continúa con esa dieta y ya no siente pesadez en el abdomen.
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