Él, que nos ha acostumbrado a dirigir nuestras miradas a paisajes rocosos llenos de vegetación o nos ha invitado a desafiar abismos o descubrir paraísos ocultos, esta vez explora su interior y nos muestra túneles oscuros de su vida, cielos despejados y montañas donde los pulmones se llenan de nostalgia. Manolo del Castillo, conductor por 26 años de ‘Reportaje al Perú’, que se transmite los sábados por el canal del Estado, es una especie de ‘Indiana Jones’ peruano y ha decidido evocar sus días donde tomar su mochila era una diversión y los compara con su momento de hoy, que sigue siendo un hobby convertido en profesión.
Manolo, ¿cuántos días a la semana duermes en tu casa?
La mitad del año y la otra en hoteles.
¿Cuándo usas terno?
Hace año y medio que no me pongo. Pero hay otro dato...
¿Cuál es?
Que antes de eso habían pasado muchos años que no usaba uno.
¿De verdad?
Claro. Imagínate que cuando saqué el que tenía para ver si lo usaba, era modelo ‘Miami Vice’, ja, ja.
¿Te mandaste a hacer uno nuevo?
Sí, y me da pena, porque es gastar dinero para un solo día y no saber cuándo volveré a usarlo.
¿Pero te gusta andar a la corbata?
Me siento raro, pese a que mi madre diga que me queda bien.
Ya han pasado dos personas, una te felicitó y la otra te pidió foto. ¿Te reconocen más en la capital o en el interior?
La verdad que en ambos lados. En Lima la gente vive más apurada y en el campo es más cariñosa.
¿Siempre te encantó viajar?
Desde que salí del colegio.
¿Has sido ‘mochilero’?
Puedo decir que sí.
Pero ellos casi siempre son ‘bricheros’.
No, ja, ja.
No te creo...
Aunque algunos comentan que todos los que andamos viajando hemos tenido nuestra gringa.
¿Rockero?
Es lo que más escucho, aunque también cultivo otros géneros como el huayno.
Son tiempos de fusiones...
Como el grupo ‘Uchpa’, que hace rock en quechua y con sus temas hemos musicalizado muchos reportajes.
¿Lo hablas?
No, y eso que mi padre era quechuahablante, aunque nunca me incentivó para aprenderlo.
¿Se debería enseñar en los colegios?
Totalmente de acuerdo.
¿Dónde te sientes más feliz?
En el campo encuentro paz.
Subes montañas, te metes en ríos y cavernas. ¿Haces ejercicios?
Corro todas las mañanas. La altura ya no me choca. Estar a tres mil o cuatro mil metros me hace sentir vivo.
¿Estás casado?
No.
Pero, ‘maestro’, mucho tiempo fuera de casa es complicado que te aguanten.
Es cierto, pero hace dos años estoy con pareja. Ella también viaja, le gusta la fotografía.
Hace poco estás comprometido...
Viví quince años solo y mis amigos de ‘promoción’ me envidiaban.
¿Por qué?
Me decían que podía hacer lo que quería y les respondía que a veces llegaba y no tenía a quién contarle lo que me había tocado hacer o comprar regalos o que te esperen para compartir tus experiencias.
La periodista Verónica Linares fue tu esposa, ¿tanto tiempo viajando jugó en contra para mantener la relación?
Sin duda ha tenido que influenciar; además, nuestros horarios eran muy complicados.
¿Recomendarías el matrimonio?
Es lindo porque tienes con quién compartir y hacer planes.
En esos lugares recónditos del país, ¿has dormido abrazado a tu camarógrafo?
Con camarógrafo no, pero con alguna compañera... mejor no recordar, ja, ja.
Un paréntesis, nombra a dos de esos bravos que van contigo haciendo las mejores tomas.
Christian Cabellos, que trabajó conmigo casi 10 años, y Johnny Quimper, con quien ya caminamos casi 15 años.
Serás la envidia de tus colegas...
Hacer este programa es muy duro, pero siento que muchos piensan que nos vamos a pasear.
¿Has hecho algo al respecto?
Algunas de esas personas nos han acompañado y los hemos tenido que evacuar de emergencia.
¿Conclusión?
Mi equipo y yo somos unos comandos.
Has estado en lugares donde la temperatura es bajo cero...
En la Cordillera Blanca hace más frío que en la Antártida.
Vas a tantos sitios y estás en tantas fiestas costumbristas. ¿Sabes bailar?
Rockero que se respeta no baila.
¿Pero no te sacan?
En las fiestas me piden que lo haga y con mucho respeto les digo que no sé.
O sea...
Tengo tres cosas que no sé y no las he dicho por vergüenza, pero te las voy a confesar.
Adelante...
Nada con el baile, tampoco he jugado fútbol y no sé manejar bicicleta.
¡Tremenda revelación!
Mis amigos de promoción me vacilan y les respondo: Ojalá que ustedes, que tienen igual edad que yo, 58 años, puedan subir a un cerro, aunque sea de Chosica.
¿Ni de chibolo fulbiteabas?
Era asmático, estaba exonerado de llevar el curso de educación física.
¿Te gusta el fútbol?
Sí, soy hincha de la ‘U’, veo los partidos por televisión, pero nunca lo he practicado.
Lo de la ‘bici’ me llama la atención...
Es raro porque monto bien a caballo.
¿Entonces cuáles eran tus juegos de niño?
Mis soldaditos.
Dos señoras mayores te han saludado mientras conversamos...
En una plaza de un pueblo estaba sentado con mi equipo de trabajo y una chica linda se acercó.
Continúa...
Me senté bien derechito y me preguntó: ‘¿Eres Manolo?’.
Dijiste: ¡Gané!
Muy sonriente respondí: ‘Sí’ y al instante me comentó: ‘A mi abuelita le encanta tu programa’.
Caminas por zonas agrestes y de misterios. ¿A tu edad usas brebajes para la potencia sexual?
Todavía, pero me regalan plantas, preparados.
¿Y los guardas?
Tengo mi colección de jarabes y es por si alguno de mis amigos los necesita, ja, ja.
Y ahora un nuevo reconocimiento a tu trayectoria.
Junto a Fiorella León y Yessica Aedo conduciremos el ‘Inti Raymi’ por la señal de TV Perú este 23 y 24 de junio.
Un gran abrazo.
¡Qué buena charla!
Se fue dejando un apretón de manos y este periodista, como era inevitable, al verlo ir recurrió al poeta español Antonio Machado y lo definió: “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”. Nunca fue el más vivo de la ‘mancha’, pero sí el aventurero. Jamás fue palomilla, pero siempre le sobró audacia. Manolo del Castillo es un hombre que muestra nuestro país, que pocos conocen y han explorado, y eso no lo hace especial, pero sí atrevido. Una historia increíble de valentía oxigenada por el amor a lo que se hace y quiere.
Contenido GEC