
Esto no es una entrevista; es, en todo caso, el intento de espiar un rato el alma de una actriz. Un viaje hacia ese punto exacto donde conviven, en perfecta armonía, el laberinto de la razón, las convicciones del pensamiento y esa belleza natural que termina siendo el resumen de lo que es. Por estos días, las pantallas nos muestran a Lelé Guillén ‘vestida’ de villana: es Natalia, la malvada de la telenovela ‘Señora del destino’. Pero cuando la cámara se apaga y el maquillaje se retira, emerge la verdadera mujer. Una que elige, casi como un método de vida, mirar siempre más allá de lo evidente, allí donde los ojos comunes no llegan. Quizás sea ese, y no otro, el secreto mejor guardado de su éxito.
Lelé, ¿cómo te reconoces?
Soy marrón.
Muchos prefieren decir mestizo...
Vivir y trabajar en España me ayudó mucho a reconocerme. Me pregunté a quién represento y me respondí que era a un grupo migrante.
Siempre creía que eras afro.
Yo también, pero no tengo ningún descendiente y me parece raro que sea así.
¿Te reconoces linda?
Sí, pero me costó años.
¿Por qué?
Tenemos heredado ese patrón de belleza de que la bonita debe ser rubia, de ojos azules, y no los tengo.

¡Pero estoy seguro de que te piropeaban!
Por más que te digan cosas, la mirada exterior nunca superará a la tuya si no has cultivado el amor propio.
No has encontrado un familiar moreno, pero cuando bailas lo pareces...
Totalmente, ja, ja. Me encanta la salsa, los ritmos latinos, pero el reguetón no tanto, aunque lo disfruto cuando lo escucho.
¿Tóxica como tu personaje, Natalia?
Creo que todos los hemos sido, pero cuando uno recién empieza a relacionarse como pareja.
No te veo tatuajes...
Me dijeron que si voy a ser artista, no me los haga, y me ‘comí’ el cuento. En España encontré muchos que sí los tenían y, como allá las técnicas del maquillaje están muy desarrolladas, no se ven.
¿Gastas mucho en ropa?
Me gustan las prendas artesanales, pero también uso ropa de segunda.
¿Te podemos ver comprando en esos remates de garajes?
Por supuesto.
¿Sales a la calle sin maquillaje?
No lo hago diariamente. En realidad, me encantaría llevar siempre mi cabello ondulado y largo. Si salgo a pasear a mi perro, no lo hago en pijama, pero no me verán producida.
¿Tienes ganas de ser mamá?
Hay que esperar que las cosas pasen momento a momento.

¿Te preocupa el reloj biológico?
No, además la ciencia avanza.
Gente cercana, ¿te ha dicho que ya es hora de serlo?
Socialmente se espera que ya lo sea, pero en mi caso esa presión viene de mí.
¿Y qué actitud tomaste?
Pensé en congelar mis óvulos y estaba ahorrando, pero reaccioné. Me pregunté si realmente valía la pena hacerlo y mejor sería esperar que las cosas sucedan cuando deban pasar.
¿Feminista?
Sí, y me reconozco como tal.
¿Odias a los hombres?
Para nada. Tengo mi pareja, que amo, y él es como yo.
¿Qué privilegios tienen los varones?
A ellos no los sexualizan.
Contigo debemos hablar del amor, no solo a la pareja, también a la vida.
Es una energía valiosa y que nos va a permitir evolucionar, porque nos invita a la colaboración interespecies.
¿Eso cómo lo entiendes?
Es defender lo que nos da vida, como son las plantas, por ejemplo. Tengo mi proyecto ‘Despierta’ y es una invitación a que reconozcamos la naturaleza.
O sea, ¿no a las corridas de toros?
Eso ya pasó. No podemos seguir disfrutando de la masacre.
¿Vegetariana?
He sido y también vegana.
¿Y ahora?
Trato de identificar mis alimentos.
Dicho en lenguaje coloquial, es la primera vez que haces el papel de mala...
Sí, y veo que cae muy mal y, pese a que me choca cuando me critican en las redes, siento que si reaccionan así es porque lo estoy representando muy bien.
En toda esta charla has mostrado cosas muy bellas, pero en la telenovela eres Natalia, una malvada que está de moda. ¿Qué tienes de ese personaje?
Nos gusta bailar y sí soy coqueta. Ambas abrazamos nuestra feminidad.
Sigue...
A veces me dicen que parezco enojada.
Anímate a reconocer tus defectos...
Soy impaciente, a veces demorona, renegona.
Ves un grupo de chicos, ¿pasas al otro lado de la calle?
Trato de que no me ganen las ganas de cruzar y mantenerme en la misma vereda.
¿Es tan fuerte el acoso a la mujer?
Te cuento un secreto.
Adelante...
De chica caminaba jorobada para poder pasar desapercibida y no me digan nada.
¿Hoy?
Si me molestan, respondo; me sale el barrio, ja, ja.
¿Y la popularidad?
Me agrada conversar, que me comenten de mi trabajo, yo respondo feliz.
Muy agradecida por esta conversación...
A ustedes por la oportunidad y gracias a quienes nos ven siempre, en esta telenovela y todo lo que he venido haciendo.
Va por la vida dándole coherencia a lo que dice y hace. Como diría el novelista francés André Maurois: “Ser sincero no es decir todo lo que se piensa, sino no decir nunca lo contrario a lo que se piensa”.










