
Chef Camilo Quiñones nació en la provincia de Paruro, Cusco, y desde muy pequeño enfrentó una historia marcada por la adversidad. Perdió a su madre a temprana edad, pero convirtió los momentos difíciles en la fuerza que lo llevó a salir adelante. Recorrió más de 15 países, trabajó en restaurantes con estrella Michelin. Emprender en el Perú no fue fácil y tuvo que cerrar por falta de clientes. Hoy vive una segunda oportunidad con su restaurante INCAMILO, que pasó de tener las puertas cerradas a recibir reservas y clientes.
LAS LECCIONES QUE APRRENDIÓ EN RESTAURANTES DE ESTRELLA MICHELIN
Participé en un programa del Estado llamado Revalora Perú, que daba la oportunidad de realizar estudios en instituciones de prestigio, me gradué en San Ignacio de Loyola y tuve una beca para trabajar en Europa. Trabajé en una cadena de restaurantes y en cocinas de alto nivel, algunas reconocidas con estrellas Michelin. Hasta el día de hoy aplico esas enseñanzas en mi trabajo: disciplina, dedicación y mucho esfuerzo.
Llegaste a cocinarle al futbolista Cristiano Ronaldo. ¿Cómo fue esa experiencia?
Estaba en Portugal cuando un amigo chef me invitó a participar en un evento en Francia. No había pago, pero acepté porque quería aprender. Atendimos a más de 5 mil personas preparando comida peruana y esa aventura me abrió muchas puertas. Unos empresarios multimillonarios iban a abrir un restaurante en Lisboa, pero mientras se esperaba el permiso viví en la casa de uno de ellos, y me pidió cocinar una cena para seis personas, al final quisieron saludarme y vi a Ronaldo, todos quedaron contentos con mi preparación.

DE CERRAR SU RESTAURANTE A TENER LARGAS COLAS DE CLIENTES
Abrimos el restaurante en junio del año pasado, pero tuve muchos problemas con la sociedad que habíamos formado. Además, al comienzo preparaba platos muy elaborados. Llegó un momento en el que no cobraba sueldo, las ventas eran prácticamente cero y no había dinero para cubrir los gastos. Tuvimos que cerrar. Y un día, una influencer conoció mi historia y probó mis platos. Aunque el restaurante estaba cerrado, publicó un contenido sobre mí y la gente comenzó a llamarme para hacer reservas. De pronto llegaron los clientes y empezaron a formarse colas y desde ese entonces, no paramos.
Muchos jóvenes salen de las escuelas de cocina, abren un local y terminan quebrando. ¿Cuál es la ruta que deben seguir?
Deben ser perseverantes y atrevidos. Tienen que viajar, explorar y mantener la mente abierta. Pero, sobre todo, no deben sentirse estrellas, porque todavía no lo son. Yo siempre digo que soy un aficionado de la cocina porque uno nunca deja de aprender.
¿Qué fue lo más duro cuando decidiste emprender?
El miedo y la incertidumbre. No saber si el negocio funcionará, conseguir que las personas apuesten por ti y ver que pasan los días sin tener ventas es muy duro. Emprender es difícil en muchos aspectos y hay que estar dispuesto a asumir riesgos.
Las plataformas digitales también ayudaron a que tu historia y tu restaurante fueran conocidos. ¿Qué importancia tuvieron en tu crecimiento?
Las plataformas me permitieron llegar a personas que no sabían de mi propuesta. La gente conoció mi historia y eso hizo que también quisieran conocer mi comida. Estoy todos los días en mi restaurante. Esta es mi pasión. Yo no digo que vengo a trabajar, digo que vengo a divertirme. La cocina es mi vida.
Cortita:
CONSEJOS PARA TENER UN NEGOCIO EXITOSO FRENTE A LA COMPETENCIA
No hay que tener miedo. Si veo más restaurantes a mi alrededor, para mí es un reto. La competencia también es una oportunidad para crear cosas nuevas y mejorar. Cada nueva competencia me motiva a innovar, a exigir más de mí y de mi equipo. En la gastronomía no puedes quedarte quieto.
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