Miriam junto a sus hermanos modernizaron los diseños de los zapatos y ahora utilizan todas las redes sociales para llegar nuevos consumidores. Foto: Mario Zapata.
Miriam junto a sus hermanos modernizaron los diseños de los zapatos y ahora utilizan todas las redes sociales para llegar nuevos consumidores. Foto: Mario Zapata.

A los nueve años, mientras otros niños pensaban en jugar después del colegio, Miriam Romero ya atendía clientes y ayudaba a sacar adelante el negocio familiar de calzado. El miedo estuvo presente, pero también la necesidad de apoyar a sus padres. Esa experiencia marcó el inicio de una historia de esfuerzo que hoy continúa al frente de Gino Galdini, una marca de zapatos de cuero hechos a mano que se ha convertido en un referente dentro de Gamarra.

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La tradición comenzó con sus abuelos, continuó con su madre —quien durante varios años vendió zapatos como ambulante— y hoy la tercera generación mantiene vivo el oficio de artesanos zapateros, adaptándose a las nuevas tendencias sin perder la esencia de fabricar calzado de calidad.

“El miedo se convirtió en fortaleza”

Miriam, nos contabas que a los 9 años tu hermano te dio la responsabilidad de atender el negocio. ¿Qué sentías en ese momento?

Sentía mucho miedo, pero la necesidad y el deber de ayudar a mis padres me hicieron fuerte. Desde muy pequeña entendí que debía aportar para sacar adelante a mi familia.

“Mi mamá me enseñó a nunca rendirme”

Tu mamá trabajó como ambulante. ¿Cómo fue esa etapa?

Mi mamá fue ambulante durante muchos años, en la época en que se despejaron las calles de Lima. Después de eso, mi hermano decidió formalizar el negocio y abrimos una tienda en el Jirón de la Unión. Más adelante apostamos por Gamarra. Muchos nos decían que aquí solo se vendía ropa, pero confiamos en nuestro producto y hoy nuestros zapatos de cuero son reconocidos por muchos clientes.

¿Cuál es la mayor enseñanza que recibiste de ella?

La perseverancia. Ella siempre nos enseñó que hay que tener paciencia, trabajar con buen ánimo y hacer que las personas vuelvan a confiar en el producto peruano.

Tres generaciones dedicadas al calzado

¿Cómo nació el nombre Gino Galdini?

Siempre nos gustó una marca italiana y mi abuelo hablaba inglés e italiano. Además, por sus raíces italianas, en Caquetá todos lo llamaban “Gino”. Así nació el nombre Gino Galdini.

Los clientes pueden personalizar sus diseños. Foto: Mario Zapata.
Los clientes pueden personalizar sus diseños. Foto: Mario Zapata.

Provienen de una familia de artesanos zapateros. ¿Cómo logran ofrecer zapatos de cuero de buena calidad a precios accesibles?

Es una filosofía que heredamos de mi mamá. Ella hacía zapatos para sacar adelante a sus hijos, no pensando en ganar grandes márgenes, sino en sobrevivir. Nosotros mantenemos esa idea: ofrecer un producto de calidad con un precio justo para que nuestros clientes puedan regresar y comprar más de un par.

La atención al cliente como principal estrategia

Gamarra es conocido por la venta de textiles. ¿Cómo hacen para destacar?

Mi hermano y yo ponemos mucho énfasis en la atención al cliente. Les mostramos los acabados, les explicamos que nuestros zapatos son hechos a mano y eso genera confianza. Muchos clientes regresan y nos recomiendan por la calidad del producto y el trato que reciben.

La pandemia impulsó el cambio de marca

La marca tomó fuerza durante la pandemia. ¿Cómo fue ese proceso?

Antes nos llamábamos Calzatura Romero. Durante la pandemia le propuse a mi mamá renovar la imagen y crear una marca que llamara más la atención. Así nació Gino Galdini y la registramos en Indecopi. Fue un cambio importante para nuestro crecimiento.

Hay mucha oferta de calzado importado. ¿Representa una competencia para ustedes?

No consideramos competencia al calzado sintético o de biocuero. Es cierto que algunas personas optan por esos productos debido a la situación económica, pero nosotros tenemos clientes que valoran el cuero y el trabajo artesanal. Eso también nos permite generar más empleo.

¿Qué busca hoy el consumidor?

Principalmente comodidad y un buen precio, pero también cada vez más personas valoran la calidad.

¿Qué comentarios recibes de quienes compran tus zapatos?

Muchos clientes llevan más de 20 años comprándonos. Dicen que nuestros zapatos tienen buenos diseños, excelentes acabados y duran mucho tiempo. Lo más bonito es ver que ahora vienen los hijos y hasta los nietos de quienes comenzaron comprándonos hace años.

¿Qué ha sido lo más difícil para mantenerse en el mercado?

La competencia desleal. Algunos fabricantes mezclan cuero con materiales sintéticos y los venden como si fueran completamente de cuero, ofreciendo precios mucho más bajos.

También elaboran zapatos personalizados. ¿A qué público están dirigidos?

A todo tipo de clientes, especialmente jóvenes que buscan zapatillas cómodas para usarlas incluso con terno. Al ser fabricantes podemos elaborar modelos personalizados en diferentes colores y entregarlos entre tres y cinco días.

¿Dónde venden más: en la tienda física o por internet?

Estamos presentes en TikTok, Instagram y Facebook, pero la mayor parte de nuestras ventas sigue siendo en la tienda física porque las personas quieren probarse el calzado.

Si un producto no se vende, ¿qué recomendarías hacer?

No hay que dejarlo guardado. Hay que ofrecer promociones, mostrarle al cliente sus beneficios y estar atentos a las tendencias, como la moda europea o coreana. Adaptarse al mercado es fundamental para seguir creciendo.

SOBRE EL AUTOR

Licenciada en Periodismo. Encargada de la página de Emprende Trome. Contenido de actualidad, salud y otros en Trome.com. Curso de herramientas digitales en el periodismo (U. Piura) Curso de Actualización de Gestión de Contenidos en la UCAL. Programa de Gestión para la Transformación (U. Pacífico)

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