La reciente intervención estética de Magaly Medina ha puesto en el centro de la conversación al deep plane facelift, también conocido como lifting facial profundo, una técnica quirúrgica que en los últimos años se ha consolidado como una de las más avanzadas y efectivas en rejuvenecimiento facial.
A diferencia de los procedimientos tradicionales, este tipo de lifting no busca solo tensar la piel, sino corregir la flacidez desde su origen, actuando sobre las capas profundas del rostro para lograr resultados más naturales y duraderos.
El deep plane facelift está diseñado para corregir la flacidez producida por el descenso natural de la piel, la grasa y los músculos faciales, un proceso inevitable del envejecimiento. Con el paso del tiempo, estas estructuras pierden firmeza y se desplazan hacia abajo, marcando surcos, papada y pérdida del contorno facial.
“El envejecimiento facial comienza desde los 30 años; el lifting permite reposicionar esos tejidos y rejuvenecer el rostro entre 10 y 15 años”, explica el cirujano plástico Alberto Calvo.
Una de las principales diferencias con las técnicas antiguas es que el lifting facial deep plane no ‘jala’ la piel. En lugar de eso, el cirujano trabaja en las capas profundas de la cara, donde se encuentran los músculos y las estructuras que sostienen la expresión facial.
Durante la cirugía, estos tejidos son reposicionados en su ubicación anatómica correcta, y recién después se acomoda la piel, sin forzarla. Esto permite un rejuvenecimiento más armónico, evitando el aspecto artificial o “estirado” que caracterizaba a los liftings tradicionales.
El resultado es un rostro más fresco, firme y rejuvenecido, sin perder gestos ni expresividad.
Aunque esta técnica se ha popularizado en la última década, los especialistas advierten que no es una cirugía simple. Requiere un profundo conocimiento de la anatomía facial y una formación específica.
“El deep plane facelift debe ser realizado únicamente por cirujanos plásticos entrenados, ya que una mala práctica puede provocar complicaciones, como lesiones nerviosas en el rostro”, advierte Calvo.
Por ello, antes de someterse a este procedimiento, es clave informarse, consultar con especialistas certificados y evitar decisiones apresuradas.
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