Empezaron con miedo y ansiedad, pero hubo un motor que nunca se apagó y los impulsó a seguir: el deseo de cumplir sus sueños y alcanzar lo que parecía imposible.
Sixto, Judith, Hercilio y Haydée son algunos de los ferreteros que fueron entrevistados durante la primera etapa de la campaña El Trome de la Construcción 2026 y que hoy ven cambios positivos en sus negocios, muchos de ellos pequeños en espacio, pero enormes de corazón.
Sus historias de empeño, determinación y arduo trabajo fueron compartidas en estas páginas, convirtiéndolos en referentes del rubro y en inspiración para otros peruanos que sueñan con tener algo propio, pero aún no se atreven a dar el gran paso.
Estas ferreterías ya son estables, populares en sus barrios y cuentan con una clientela consolidada; sin embargo, la exposición en la campaña de Progresol las llevó al siguiente nivel: llegar a nuevos públicos, generar mayor confianza, fortalecer su marca y recibir reconocimiento, un objetivo al que muchos aspiran, pero pocos logran.
“Feliz de haber participado, porque vimos un crecimiento en las ventas y, además, sirvió como impulso para tener mayor presencia en redes sociales”, comenta Judith.
Desde Huancayo, Haydée también celebra que su historia de superación haya sido tomada como ejemplo y destaca que esa publicación ayudó a humanizar su proyecto: ya no solo vende clavos y bolsas de cemento, sino que hay un sueño detrás que se alimenta con cada cliente satisfecho.
“Mis vecinos empatizan conmigo y reconocen todo el trabajo que mi familia y yo ponemos en esta ferretería”, subraya.
El Trome de la Construcción ya alista motores para su regreso. Este año continuará contando las historias de ciudadanos de todo el país que, con garra y corazón, sacan adelante lo que empezó como una idea y hoy mueve sus vidas.
En 2025, la campaña recorrió diversos distritos de Lima, así como Huancayo y Áncash, para visibilizar la labor de estos peruanos bien punche.
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