Hubo un cambio de gabinete sorpresivo. Se fue Guido Bellido. Algunos aparentemente ven una tregua entre el gobierno y el Congreso. Otros alertan por una ‘movida de ajedrez’ para calmar las aguas y continuar con su proyecto de Asamblea Constituyente. Trome conversó con el congresista de Podemos, el prestigioso economista Carlos Anderson, quien da a conocer sus puntos de vista.
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Satisfecho con su salida, sí. No satisfecho con utilizar ese tipo de expresiones. No es mi estilo, pero la verdad creo que era la mejor forma de describir lo que él hacía semana a semana. Salió a atacar al Congreso todo el tiempo y, bueno, existe la figura de perros de ataque.
Nuevamente parte de su estilo provocador, pero creo que tenemos que dejar al señor Bellido en las páginas menores de la historia del Perú.
Eso pareciera ser, pero la verdad es que creo que tenemos que actuar con mucho cuidado, con mucha inteligencia y también con un alto grado de escepticismo.
Significaría más años de caos, más años de enfrentamiento, significaría seguir posponiendo las verdaderas necesidades de las personas simplemente por privilegiar temas ideológicos y políticos en los cuales difícilmente nos vamos a poner de acuerdo. Lo que tenemos que hacer es actuar.
Un poco lo que está haciendo. Lo ha empezado a hacer. Darse cuenta de que es presidente del Perú, que la gran responsabilidad la tiene él al tener un gran poder y empezar a entender que debe abrir el juego para convocar a los mejores a manejar el país.
No es más de lo mismo, es mucho de lo mismo, pero también con algunos cambios sustantivos. Ahora también hay que entender una cosa, el presidente es un hombre de izquierda. Esperar a este gobierno con un equipo de centroderecha, derecha, es un error, es como pedirle si hubiera ganado Keiko Fujimori que tuviera un gabinete izquierdista.
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Ninguna. Yo prefiero esperar a las personas en su accionar.
Es una forma de mirarlo muy militar evidentemente del último objetivo, de los cambios alrededor de ese objetivo. Ahora eso implicaría que el resto no hace nada, que la oposición se queda cruzada de brazos, que una nueva Constitución es algo que uno no puede evitar... por supuesto que se puede evitar, pero hay que hacer un trabajo político, hay que enfrentar políticamente a quienes piensan de esa forma.
Me parece muy mal, me parece un tremendo error nuevamente. El presidente debería tener un equipo, alguien que le ayude a saber realmente a quién está eligiendo. Y si lo está eligiendo sabiendo, entonces el responsable definitivamente es él.
No puedo mirar solamente a un ministro, tengo que mirar a todo el gabinete. Quiero escuchar también qué es lo que nos proponen ahora, cuáles son sus prioridades.
No, yo no creo que se vaya a moderar. Yo creo que él tiene objetivos claros. Nuevamente, él prometió una cosa en primera vuelta. Prometió una cosa distinta en segunda vuelta. Su compromiso con el Perú debería ser lo que prometió y lo que incluso firmó en una serie de compromisos justamente con la sociedad.
Yo espero que se vaya por eso, que le llamen hoja de ruta, compromiso, como sea, no importa. Lo importante es que realmente tenga un gobierno que respete las normas democráticas, un gobierno que responda a las necesidades de la población y que sea también respetuoso de la oposición y entienda que él representa a todos los peruanos, no solamente a los que votaron por Perú Libre.
Eso habría que terminar de demostrarlo. Yo creo que hay que bajar un poco también el ruido a las visiones extremas. Hay gente que nunca va a estar satisfecha, o sea, porque evidentemente no ha resultado ese dicho supuestamente de Atahualpa que dice: ‘Usos son de la guerra el vencer o ser vencido’.
Yo sí parto por reconocer que el señor Castillo es presidente del Perú por una minoría enana, tremendamente enana, pero una minoría y hay que respetar eso, y hay que fortalecer la institucionalidad de la Presidencia de la República, hay que separarlo. Hay que saber muy bien, perfectamente, que hay poderes que se complementan, que se dan balance. Es la única forma de sacar adelante al país.
Yo no creo en la vacancia presidencial. El Perú, además está en la Constitución, tiene un régimen presidencialista. El día que cambiemos la Constitución y tengamos un régimen parlamentarista, perfecto, se vaca, se cambia, como sucede en otras partes del mundo, pero no. Tenemos que fortalecer la institucionalidad. Evidentemente siempre y cuando el presidente no viole el orden constitucional.
Lo primero que necesita es confianza. Yo sé que esto parece medio psicología, pero es la verdad. Nadie está dispuesto a invertir si no sabe qué es lo que va a pasar con su inversión. Nadie está dispuesto a comprar algo si no sabe si se va a quedar sin empleo. Nadie está dispuesto a producir nada si no sabe si se lo van a comprar. Entonces todo eso parte por la confianza y esta se gana con credibilidad, trayendo a gente que realmente sepa lo que está haciendo y no que esté buscando otros juegos de carácter ideológico.
Yo hubiera preferido mil veces que estuviera en otras manos, pero dentro de lo que es el espectro de izquierda esas son las mejores manos en las que podría estar.
El dólar es una variable como la temperatura. Uno tiene fiebre, sube. Si le baja la fiebre, baja. Esa fiebre tiene que ver con la incertidumbre. En la medida que la incertidumbre disminuya, en la medida que tengamos claridad, en la medida que disminuya también el enfrentamiento entre poderes, con seguridad el tipo de cambio va a estar mejor.
Lo ha demostrado durante 15 años. Poca gente entiende lo difícil, lo histórico que significa haber bajado, haber ido desde los niveles de altísima inflación que teníamos y altísima dolarización a tener un Estado en el cual hoy en día la inflación se mueve como en los países desarrollados y el tipo de cambio casi no varía, excepto en los últimos meses.
No basta con haber elegido, haber ratificado al señor Velarde y tener un directorio eventualmente del BCR digamos bien conformado en la política monetaria. En la política fiscal el señor Francke tiene todavía mucho que demostrarnos. Tiene que armar un presupuesto, por ejemplo, que realmente responda a las necesidades de la gente y debe sobre todo contar con la gente necesaria para ejecutar aquello que dice que va a ejecutar.
Una oposición leal, vigilante y afirmativa. Sin temores, o sea, realmente hemos demostrado en estas últimas semanas que al Congreso no se le puede intimidar. El intento fallido del señor Bellido de tratar de ponernos contra la pared, de asustarnos… Eso terminó donde tenía que terminar, en su fracaso, no en el nuestro.
Dios quiera.
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