Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un pescadito frito con ensalada rusa y arrocito. Para tomar pidió una jarrita de limonada heladita. “María, se viene un Meganiño como nunca habíamos visto y nos agarra prácticamente desnudos, sin obras de prevención ni planes para ayudar a la gente.
El gobierno de Keiko Fujimori hace lo que puede en el poco tiempo que tiene. Hace rato los expertos habían alertado que se venía con todo el fenómeno El Niño. Pero los anteriores presidentes hicieron oídos sordos y se dedicaron a otra cosa.
El más inepto fue, sin dudas, Pedro Castillo. El expresidente, encarcelado hoy en el penal de Barbadillo por golpista, se entregó desde el primer momento a pensar en cómo robar, sacar plata y medrar de los recursos del Estado. Por eso no dudó en pedir coimas de hasta 40 mil dólares por los ascensos en la Policía Nacional, teniendo como operador a su secretario de Palacio, el inefable Bruno Pacheco.
A este luego se le halló 20 mil dólares en su oficina de la Casa de Gobierno. Según la Fiscalía, en total 14 personas son investigadas por los presuntos delitos de organización criminal y cohecho.
Castillo es considerado por la Fiscalía como el cabecilla de esa presunta red criminal. Hasta ahora estamos pagando la inconciencia de elegir a alguien que no tenía ni los méritos académicos ni la calidad moral para ocupar el más alto cargo del país. Con un estadista habríamos enfrentado mejor los embates de la naturaleza. Porque para todo hay que saber.
Recuerdo una vez que el chotano hablaba de los recursos naturales y la depredación en el país cuando se le ocurrió una frase ‘genial’ de cierre: ‘Yo no quiero el medio ambiente, la quiero entera’. Plop. Por eso estamos como estamos. Basta ya de elegir a ladrones, buenos para nada, ambiciosos, aventureros, lobistas, violadores y filoterroristas. Por eso en el norte no se han hecho obras. Los alcaldes y gobernadores regionales se hacen los locos ahora y culpan de todo a Lima y el centralismo. Así ocultan su ineficiencia y corrupción”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.
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