Mi amigo, el fotógrafo Gary llegó al restaurante por sudadito de tramboyo, servido con yuquita sancochada y rocoto molido. Para tomar pidió una limonada frozen. “María, miles de jóvenes se preparan para postular en unos días más a las universidades de San Marcos y la UNI. Muchos se amanecen estudiando, han dejado a los amigos, las fiestas y la diversión, por concretar su sueño de seguir estudios superiores.
Algunos llevan postulando varias veces y otros darán el examen por primera vez. Lo que los une es que todos quieren progresar. Son hijos de policías, profesores, vendedores ambulantes o pequeños comerciantes. Son lo mejorcito del país. Así nomás nadie entra a estudiar a esas universidades. Les va a costar sangre, sudor y lágrimas. La recompensa viene después. Forjarse una profesión les cambiará la vida. Y a su familia también.
Sin son constantes, saldrán con méritos y trabajo no les faltará. Es la clase de jóvenes que el país necesita para salir del tercer mundo. Requerimos tecnología, capacidad y liderazgo. Pero sobre todo honradez. Estamos cansados de los corruptos, pero también de los profesionales mediocres, de esos que egresan por miles de las universidades de cartón.
Esperemos que el gobierno apoye a San Marcos y la UNI con más recursos, más implementos, mejores locales y tecnología si queremos salir del subdesarrollo. La juventud es el futuro del país, eso es innegable.
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