Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un chanchito al horno con papas doradas, ensalada y, para tomar, una chicha morada fresquecita. “María, hace unos días hablábamos de la historia del panetón, de cómo ese rico bizcocho fue creado hace siglos en Milán, Italia, y de cómo nuestro país es el mayor consumidor del mundo, por persona.
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El peruano es panetonero. Nos gusta saborearlo todo el año, no solo en diciembre. Hace tiempo, por Fiestas Patrias, los trabajadores recibían su panetón de las empresas donde laboraban. Pero mucha gente lo come todos los meses, y mucho más cuando se acerca la Navidad, con mantequilla o solo, acompañado de chocolate con leche y hasta con gaseosa. Sentimos debilidad por su suavidad y su saborcito dulce con pasas y frutillas. Incluso, en nuestro país se han creado numerosas variedades para que nadie se aburra. Es que los peruanos somos dulceros. Sin embargo, hay que tener muchísimo cuidado al consumirlo, pues los expertos en salud señalan que solo una tajada equivale a cinco panes, pero si le ponemos mantequilla, es como ingerir siete o más panes. Sigamos comiendo nuestro delicioso y tradicional panetón, pero siempre con cuidado, sin extralimitarnos.
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