Antauro Humala y Roberto Sánchez
Antauro Humala y Roberto Sánchez

Este Búho siente preocupación por el rumbo que va tomando el país. Las elecciones del domingo 12 de abril han dejado en gran número de peruanos la idea de que hubo un fraude. Eso enturbia la segunda vuelta y le restará legitimidad al próximo gobierno. Aún no se puede tener una medida real de la magnitud del daño que se le ha hecho al Perú, pero es muy grande.

VERGÜENZA ELECTORAL. Para este columnista ya se cumplió la primera etapa de un plan muy bien orquestado. Esa primera parte fue cortarle el paso a Rafael López Aliaga restándole la mayor cantidad de votos posibles, y por eso el día de las elecciones no dejaron que decenas de miles de personas voten en Lima, su bastión.

Así se favoreció al candidato de izquierda Roberto Sánchez. Y Piero Corvetto es el principal responsable. Quien dicho sea de paso se sacó la careta al contratar como abogado, en el colmo del cinismo, a Julio Arbizu, militante de Juntos por el Perú, ¡¡el partido que está peleando para meterse a la segunda vuelta!! Acá no hubo elecciones limpias y democráticas, como se afanan en asegurar ciertos personajes que perdieron toda perspectiva de la realidad.

EL VIEJITO BALCÁZAR. El presidente izquierdista José Balcázar no debería estar en Palacio de Gobierno por incapaz y porque de ninguna manera cree en la democracia ni la protege. Al llegar a la presidencia su principal misión ni siquiera era combatir a la delincuencia, sino garantizar unas elecciones limpias y transparentes y, como se ve, no lo ha hecho. Ni siquiera ha salido a condenar lo ocurrido el día de la votación, con lo que en la práctica es darle su aval.

Cada vez es más insistente la versión que habría dicho delante de dos ministros: ‘Sobre mi cadáver López Aliaga irá a la segunda vuelta y, sobre mi cadáver Keiko Fujimori ganará en la segunda vuelta’. Eso es gravísimo viniendo de un jefe de Estado. El cuento de que es el ‘viejito chocho’, que no sabe lo que dice, es parte de este retorcido entramado. Desde Palacio puede hacer mucho para favorecer a su ‘camarada’ Sánchez.

MUY MAL EL JURADO. Está mal que vayan grupos de personas a la casa de Roberto Burneo para atacarlo. Eso no se puede permitir y debe ser criticado. Dicho esto, el presidente del Jurado Nacional de Elecciones tenía la obligación de fiscalizar de forma exhaustiva la labor de la ONPE los meses y semanas previos al día de la elección, y no limitarse escuchar a Corvetto y creerle cuando les dijo que todo estaba bien solo dos días antes del 12 de abril.

Tras el caos de esa jornada, al día siguiente la Procuraduría del mismo Jurado denunció penalmente a Corvetto y a otros funcionarios por obstaculizar las elecciones. Después de eso, no puede ahora pretender olvidar su propia denuncia y decir que se siga con el cronograma electoral, haciendo como que aquí no pasó nada. Esa es una actitud cómplice muy peligrosa.

LOS SIAMESES. Antauro Humala y Roberto Sánchez hicieron dupla durante la campaña electoral en primera vuelta. Se lucieron en gran número de estrados bien juntos con el puño levantado, dando discursos incendiarios que entre ellos mismos se aplaudían.

Hoy el condenado por el crimen de cuatro policías se jacta, con razón, de haber hecho que los etnocaceristas de la sierra sur hayan votado por Juntos por el Perú. Pero ahora Sánchez, solo por cálculo electoral, pretende ‘alejarse’ de Humala. Para no asustar a los indecisos y captar la mayor cantidad de votos. Es evidente que comparten ideas retrógradas que prometen sumir al país en el caos y la pobreza.

UN PAÍS PARTIDO. Este Búho no es necio y es obvio que el Perú está polarizado. Keiko es rechazada por un gran sector y, si se confirma a Sánchez en la segunda vuelta, el Perú entrará nuevamente, como el 2021, en la incertidumbre y el enfrentamiento. Una vez más veremos a gente perversa y sin escrúpulos azuzando odios entre peruanos como método de eficacia comprobada para alcanzar el poder y enriquecerse de la noche a la mañana. La sierra contra Lima, pobres frente a ricos, militares contra civiles.

Los efectos de los mensajes de odio de Castillo en su campaña de hace cinco años persisten hasta hoy y han hecho que muchísimas personas adopten la violencia y la ejerzan contra otros de manera física y verbal, como forma legítima de expresión. El resentimiento y el afán de venganza son pésimos consejeros a la hora de votar. El Perú corre grave riesgo. Apago el televisor.

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