(Agencias)
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Este Búho se sorprende con una noticia que lee en las redes sociales. Netflix acaba de anunciar un documental sobre que incluirá material inédito y testimonios exclusivos. Lo que se sabe es que el proyecto está en etapa de producción y Laura Cerati, hermana del líder de Soda Stereo, está viendo de cerca todo, pues incluso trabaja como productora asociada.

El estreno en streaming está previsto para el 2027 y entre los testimonios confirmados figuran sus excompañeros Zeta Bosio y Charly Alberti. Este proyecto tiene como fin mostrar el lado humano de un músico que tuvo un final muy triste.

Cómo olvidar aquella infausta madrugada del 10 de mayo del 2010, cuando Cerati quedó en estado de coma después de un concierto en la ciudad de Caracas, al sufrir lo que se llamó un accidente cerebrovascular, del que el músico ya nunca despertaría.

Millones de personas en todo el continente no lo olvidamos, pues en los años 80 fue la figura emblemática de Soda Stereo, una de las agrupaciones más importantes en la historia del rock latinoamericano. Tras vivir y ser visto casi como un divo por toda una generación, tuvo un final trágico por el cual se tejieron muchas especulaciones, leyendas y ‘runrunes’ entre la gente del rock y la prensa.

Cerati era un personaje que vivía la vida al máximo. En el penúltimo show que dio en Lima, en el 2007, luego del espectáculo de Soda Stereo por la gira ‘Me verás volver’, llegó a la discoteca ‘Nébula’ de Miraflores, donde, según testigos, se integraron a su grupo personajes de la noche limeña de dudosa catadura, que les entregaban papelitos a los argentinos y estos hacían muchas paradas en los baños.

Pero es falsa una leyenda que señalaba que el músico habría sufrido ese accidente cerebrovascular por consumir ciertas sustancias en Lima, en su última presentación del 2010, como solista.

En aquella oportunidad llegó con su novia y finalizada la tocada se fue con ella a descansar al hotel. Más bien, días después, en Bogotá, ya sin la presencia de su pareja, Cerati sí habría recalado en una discoteca, donde habría compensado su obligada abstinencia limeña con grandes y peligrosas ‘aspiraciones’, de acuerdo a informaciones periodísticas colombianas.

Esos excesos le habrían pasado la factura en Caracas, después de un show impecable. Empezó con un dolor de cabeza en el backstage y luego se desvaneció, hasta llegar al estado de coma definitivo. Además, Cerati, aparte de ser adicto al trabajo, fumaba 40 cigarrillos al día y bebía mucho licor.

Pero este Búho prefiere recordar las veces que lo vio en vivo. La última vez, días antes del fatídico concierto en Caracas, tocó en el estadio de San Marcos, aquel 2010. El mismo día en que el inefable Ricardo Arjona daba una multitudinaria presentación ante 15 mil personas en el Jockey Club. Pero esos ocho mil asistentes al coloso universitario se comportaron como el mejor público del mundo. Incluso, Cerati se animó a decir: ‘Cuánta gente, ¿no se habrán equivocado de concierto? Este no es el de Arjona, ja, ja, ja’.

Estuvo inspirado y pródigo, pues interpretó 25 canciones y todas de su época de solista, ninguna de Soda Stereo, y nadie se lo reprochó. Pero tampoco se puede hablar de Cerati sin hablar de Soda Stereo.

Estuve también en el último de la banda, aquella inolvidable noche de domingo del 2007, cuando se volvieron a juntar y llenaron dos veces el Estadio Nacional en el espectáculo ‘Me verás volver’, que duró casi cuatro horas. Y el definitivo e irrepetible, en el estadio de San Marcos, con los hinchas ya no solo de Soda Stereo, sino más bien del propio Cerati, el más íntimo. ¡¡Gracias totales, Gustavo!! Apago el televisor.

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