Steve Jobs
Steve Jobs

Este Búho, como periodista que recorre la calle día a día, es consciente de la tremenda importancia de la tecnología en el desarrollo de las comunicaciones. Y los teléfonos celulares, esas pequeñas computadoras con inteligencia artificial que todos llevamos en el bolsillo, han redefinido la forma del consumo de noticias y de cualquier tipo de contenidos por miles de millones de personas en el mundo. Esos aparatos no serían lo que son hoy sin el genial, el creador de Apple y del sofisticado iPhone. Cuando Jobs murió de un agresivo cáncer de páncreas el 5 de octubre del 2011, asumió el mando de la compañía de la manzanita mordida el visionario Tim Cook quien, en sus 15 años como CEO, convirtió a la empresa en un gigante de cuatro billones de dólares.

Ahora, Cook dejará su lugar a John Ternus, un ingeniero de hardware, veterano de la empresa, quien asumirá el mando en setiembre con la misión de mantener a Apple competitiva en la despiadada carrera de la inteligencia artificial. Este columnista leyó hace un tiempo las memorias de la hija de Steve Jobs, donde nos muestra al ser humano que no conocemos. En su libro ‘Small Fry’, Lisa Brennan-Jobs revela los sentimientos, ilusiones, desencuentros y decepciones que sufrió en su intento de convertirse en la hija adorada de su padre. Recuerda que, de niña, en la escuela contaba que su papá era Steve Jobs. ‘¿Quién es?’, le preguntaban. ‘Es famoso, inventó el computador personal. Vive en una mansión y maneja un Porsche descapotable. Compra uno nuevo cada vez que se lo arañan’, decía la pequeña con orgullo. Pero los cuentos de hadas no existen.

La relación de Lisa con su padre fue, hasta cierto punto, traumática. Steve era distante y frío, incluso al principio se negó a reconocerla. La relación entre ellos mejoró con el paso de los años, aunque nunca llegó a ser cercana. Lisa visitó con frecuencia a su padre en sus últimos años de enfermedad, hasta su muerte. ‘Estaba solo en la cama, en pantalones cortos. Tenía las piernas desunidas y delgadas como los brazos, dobladas como si fuera un saltamontes’, relata la hija.

Ella nació el 17 de mayo de 1978. Sus padres, Steve Jobs y Chrishann Brennan, tenían 23 años. La madre dio a luz en la granja de un amigo en Oregon y Jobs acudió al nacimiento de la bebita, aunque les dijo a todos que no era hija suya. También cuenta que no le pasaba ningún dinero a su madre. Un fiscal de California lo demandó para que pague una pensión alimenticia.

Increíble. A la vez, Lisa revela que era poco generoso. Un día le preguntó a su padre si se podía quedar con el Porsche que tenía en ese momento cuando ya no lo necesitara. ‘Claro que no’, respondió en un tono hiriente. Mejor ingreso al túnel del tiempo. Cuando tenía solo 21 años, Jobs creó Apple en la cochera de su casa junto a su amigo de la adolescencia, Steve Wozniak. Cinco años más tarde ya eran millonarios y el rostro de Jobs era portada de ‘Time’. El uso masificado del ‘mouse’ o ‘ratón’, que todos usamos en las computadoras, se lo debemos a Jobs, que vio como nadie su enorme utilidad. Lo integró a su legendaria Macintosh 128K, que se convirtió en un éxito inmediato de ventas.

En 1985, los directivos de Apple, increíblemente, lo sacaron de su propia empresa. Ese hecho no le provocó rencor o rabia, sino todo lo contrario. Decía a menudo que fue lo mejor que le pudo pasar. ‘Me liberó para entrar en una de las etapas más creativas de mi vida’, sostuvo. Y creó NeXT y Pixar, esta última la extraordinaria empresa de animación por computadora cuyas producciones, como ‘Toy Story’, han recibido ¡¡28 premios Oscar!! En 1997 volvió a Apple por la puerta grande y entonces la llevó a la cima con inventos que cambiaron para siempre el mundo de la informática. Ahí están el iPod, el iPad o el iPhone, y otras más de 300 creaciones, patentadas con su nombre, que revolucionaron la cultura moderna y, de paso, lo convirtieron en multimillonario.

‘Steve Jobs fue el mayor inventor desde Thomas Alva Edison. Puso el mundo en nuestras manos’, sostuvo con razón Steven Spielberg. El presidente Barack Obama dijo tras su muerte: ‘Él transformó nuestras vidas, redefinió industrias enteras y consiguió una de las mayores proezas en la historia de la humanidad: cambió el modo en que vemos el mundo’. Pero también tenía su lado humano, que lo revela su hija en sus memorias. Apago el televisor.

MÁS INFORMACIÓN:

Contenido sugerido

Contenido GEC