Piero Corvetto
Piero Corvetto

Este Búho cree que en la política, como en el ajedrez, cada movimiento tiene una razón. Hace más de dos semanas se realizaron las elecciones presidenciales más desastrosas de nuestra historia. , sobre todo en Lima. Reitero, fue inaudito que el material electoral haya llegado a los pueblitos más recónditos de los Andes y de la Amazonía, pero a lugares como Villa María del Triunfo, Chorrillos o Miraflores no.

En otros distritos, como San Juan de Miraflores, las mesas se abrieron después de las 2 de la tarde, cuando miles de compatriotas, motivados por su deber cívico, ya se habían rendido de tanto esperar bajo un sol inclemente. El derecho al voto en una democracia es inviolable e impostergable, porque es el poder que se nos concede a los ciudadanos para elegir a nuestras autoridades. Entonces, el proceso tiene que ser transparente, limpio y accesible para todos.

En tanto, que muchos peruanos se hayan quedado sin la posibilidad de sufragar no merece una excusa tan vaga como ‘problemas técnicos’, sino una investigación exhaustiva y una condena ejemplar a los responsables de este zafarrancho monumental. Y el gran responsable es Piero Corvetto, quien acaba de renunciar a la presidencia de la ONPE, organismo encargado de organizar este proceso.

La agonía fue lenta, pues a pesar de las evidencias, Corvetto se aferró al cargo. Sus argumentos y excusas fueron debilitándose con los días, cuando se demostró que no se preocupó por enviar el material con anticipación, que no corroboró el funcionamiento de laptops e impresoras, que descuidó la cadena de seguridad de los votos, pues se encontraron ¡¡cajas lacradas tiradas en la basura!! Entre otras perlitas.

La narrativa que expresa el candidato López Aliaga, de un supuesto fraude, tendrá que investigarse, pero sin duda las elecciones en primera vuelta han quedado ensombrecidas y cubiertas por un manto de dudas y sospechas. Y eso nadie lo puede negar. A pesar de su desaforado reclamo, el popular ‘Porky’ tiene razón en algo, que estos problemas se hayan presentado en Lima, puntualmente, no perjudica a la izquierda radical, porque sus votos fuertes vienen del sur y del norte andino, sino a la derecha en todos sus matices, de extrema y de centro.

¿Entonces es casual que estos ‘problemas técnicos’, como se excusa Corvetto, solo hayan ocurrido en la capital? No lo creo. Como escribía al inicio de esta columna, en política, como en el ajedrez, cada movimiento tiene una razón, y ahora toca averiguarlo. En periodismo decimos: ‘sospecha y acertarás’.

Corvetto deja el cargo, pero también deja un desastre electoral con consecuencias que —según algunos analistas— podrían terminar en protestas y marchas violentas. La urgencia ahora es devolverle el derecho al voto a cientos de peruanos que no pudieron ejercerlo el 12 de abril, porque ningún miserable debe ni puede quebrantar nuestra facultad a elegir a nuestros gobernantes. Apago el televisor.

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