
Este Búho continúa analizando la escandalosa votación de la semana pasada. Es evidente que hubo gravísimas irregularidades que ensucian estas elecciones. Por eso agarro mi ‘Espada del augurio’ de ‘Los Thundercats’, para que me permita ver ‘más allá de lo evidente’ y presentarles esta Resaca electoral, bien picante, como piden mis lectores.
PIERO CORVETTO DEBE IRSE. La permanencia de este señor al frente de la ONPE es insostenible por el tremendo daño que le causó a la democracia el 12 de abril, día de las elecciones. Cientos de mesas de votación no fueron instaladas de forma oportuna en Lima y otras ni se abrieron, con lo que se afectó la voluntad popular. La ONPE, que solo se dedica al proceso electoral, recibió para tal fin unos 900 millones de soles. Y, sin embargo, el día de las elecciones casi todo falló. Durante el escrutinio las impresoras viejas se malograban, se acababa la tinta, las computadoras se colgaban, no había papel membretado. Encima, el conteo es tan lento que hasta hoy no sabemos los resultados y muy pocos confían en que se haga de manera transparente y honesta. Incompetencia, negligencia, irresponsabilidad, corrupción y hasta mala fe caben para describir la actuación de la ONPE. Pero Corvetto se aferra al cargo y es un capo para sacarle el cuerpo a su responsabilidad. ¿Por qué aún sigue en ese puesto? Su permanencia es una ofensa a los peruanos.
MALA INTENCIÓN. Este columnista está convencido de que en las elecciones ha habido intencionalidad para favorecer a Roberto Sánchez y a otros izquierdistas. De otra manera no se puede explicar el desmadre perpetrado el día de las elecciones solo en Lima, bastión de Rafael López Aliaga. Jamás sabremos cuántos votos perdió ese día porque el caos generado impidió votar a miles de ancianos, mujeres con hijos, enfermos, gente que tenía que trabajar, porque no había mesas instaladas y tuvieron que irse. No solo fueron los trece colegios que no abrieron ese domingo para más de 50 mil peruanos, quienes tuvieron que sufragar al día siguiente solo porque el Jurado Nacional de Elecciones dispuso que lo hagan. Hoy Sánchez se desespera defendiendo la ‘legitimidad’ de las votaciones, pues los vergonzosos sucesos lo favorecen. Pero qué diría si hubiera ocurrido al revés: que todo haya ido bien en Lima y que en sus bastiones del sur hubiera ocurrido el caos.
PELEA ES VOTO A VOTO. Ha pasado más de una semana del día de las elecciones y la ventaja de Sánchez sobre López Aliaga es de solo 13 mil votos. En Renovación Popular están seguros de que Corvetto les jugó sucio, ya que por su culpa muchísimos más que 13 mil ciudadanos en Lima no pudieron votar a favor de su candidato, quien así estaría en el segundo lugar. Ayer en su marcha mucha gente gritaba ‘No al fraude’. Hay unas seis mil actas observadas con cientos de miles de votos que el Jurado Nacional Electoral deberá decidir si valen o no. Seguramente esas actas definirán al que quede en segundo lugar para disputar el balotaje con Keiko Fujimori. El país está en vilo.
‘PLATA COMO CANCHA’ A LA SEGUNDA. El politólogo Carlos Meléndez, ayer en entrevista con Trome, dijo una gran verdad sobre César Acuña y su partido Alianza Para el Progreso: los peruanos los mandaron a la segunda división. Hasta ayer, el cuestionado político no llegaba ni a los 180 mil votos a nivel nacional, según el conteo de la ONPE. Pese a su millonaria inversión en propaganda que lo llevó a aparecer en redes con improbables streamers y hasta a bailar perreo. Los debates de los candidatos presidenciales desnudaron el paupérrimo nivel educativo de Acuña. Eso, sumado a que la gente lo culpa de la grave crisis en el Ministerio de Salud y en EsSalud, institución esta última donde miembros de la familia política de su hijo Richard se abrocharon con sueldazos, y otras perlitas, hicieron que los peruanos se cansen de su presencia. Deberá responder por lo de EsSalud.
UN ‘COCHE BOMBA’. El llamado ‘voto de la rabia’ ha hecho que Roberto Sánchez dispute el pase a la segunda vuelta. Pero también dio vida a siniestros personajes que lo acompañan, incluso vinculados al Movadef, el órgano de fachada de Sendero Luminoso. Lleva a Iber Maraví en su lista al Senado, al que podría entrar. En los años 80, según los atestados policiales, Maraví participó en atentados terroristas con dinamita en Ayacucho, que en esa época era masacrada por las hienas senderistas. Su actual campaña para el Senado se basó en la violencia y el insulto. Fue un gris ministro de Trabajo de Pedro Castillo y lo primero que hizo en ese cargo fue aprobar la inscripción del Fenatep, el gremio fundado por el chotano e integrado por gente ligada al Movadef. En 2023, finalmente, las autoridades anularon la inscripción del Fenatep. Esa es la clase de gente que rodea a Sánchez. Apago el televisor.








