
Este Búho escribe con indignación. El Perú se ha convertido en tierra de nadie por la impunidad con la que actúan muchos desalmados delincuentes a pena luz del día.
Dos bandas remanentes del ‘Tren de Aragua’, quienes se disputan el control de cupos y extorsiones en Comas, mataron de 23 balazos a dos rivales cerca a un colegio. La población está abandonada a su suerte. Estos criminales son producto de la migración venezolana que ingresó sin ningún control a nuestro país.
Sus propios compatriotas, que llegaron a trabajar de manera honrada al país, cuentan que el sátrapa y dictador Nicolás Maduro abrió las cárceles de su país y por eso también ingresaron las peores lacras. Eso también tiene que analizar la población ahora que nos enfrentamos a un nuevo proceso electoral.
¿Quién de los dos candidatos tiene el mejor plan para combatir a los asesinos y extorsionadores? Recuerden que en el mitin en la plaza Dos de Mayo, Roberto Sánchez dijo que ‘el compatriota Antauro Humala se encargará de la lucha contra el crimen’. Balcázar es un bueno para nada, pero el próximo gobierno debe hacer un plan para expulsar a todo delincuente extranjero que sea capturado. Piensen bien, dejen los odios de lado.
Acá está en juego el futuro del país. Los peruanos luchamos a diario por sobrevivir con una economía complicada, con la consiguiente falta de trabajo, bajos salarios y aumento de los precios en los mercados. Los emprendedores, los que no viven de un sueldo fijo, los que trabajan de manera independiente en sus negocios, restaurantes, bodegas, puestos en mercados, colegios, peluquerías, ambulantes y hasta mototaxistas que laboran en el día a día son extorsionados por sanguinarias bandas delincuenciales.
Se pensaba que el apoyo de los militares a la Policía Nacional en el control territorial podía servir como un elemento disuasivo e intimidatorio, pero con el paso de los meses se evidenció que la medida fue adoptada sin tener un plan mínimo, una estrategia articulada entre la Policía, el Ejército y el serenazgo municipal. Los militares brillan por su ausencia y las calles siguen llenándose de cadáveres, víctimas de los extorsionadores.
JUSTICIA POPULAR
Ante este tenebroso panorama de inseguridad y escaso apoyo policial y militar en los distritos, la ciudadanía está optando peligrosamente por tomar la justicia por mano propia.
Hace poco, grupos de pobladores, algunos encapuchados y provistos de palos y piedras se desplazaron por las calles de Ate, El Agustino, La Victoria y Cercado de Lima para expulsar a los extranjeros que se dedican al cobro de cupos y extorsión de comerciantes y mototaxistas. Bajo la consigna ‘Ni un chamo más’ iniciaron su desplazamiento en la avenida 7 de Octubre, pasaron por la zona de San Jacinto, la avenida Nicolás Ayllón, el jirón Sebastián Barranca y la avenida Aviación. Los vecinos revelaron que el ataque que sufrió un mototaxista en El Agustino por negarse a pagar cupo a estos maleantes desencadenó la movilización.
Los vecinos llegaron a quemar las motocicletas de los supuestos extorsionadores y la Policía tuvo que hacer disparos al aire para dispersar a la turba. A través de un comunicado, la Municipalidad de La Victoria detalló que se han suscitado ‘incidentes’ entre extranjeros y peruanos en inmediaciones de las avenidas San Pablo, Bausate y Meza y Aviación. Por su parte, vecinos de El Agustino se concentraron en la avenida Garcilaso de la Vega para protestar contra las extorsiones y el cobro de cupos de los que son víctimas los dueños de bodegas y tiendas.
Según declararon en un noticiero, los extorsionadores exigen el pago de 10 soles al día a los mototaxistas para dejarlos trabajar en la zona. En caso de no acceder, son amenazados con quemarles su unidad o asesinarlos. Mientras la delincuencia avanza, los policías que se defienden de robos y eliminan a los delincuentes son encerrados en una prisión.
Un pésimo precedente que corta las manos de las autoridades para enfrentar drásticamente a la criminalidad, con la desesperada acción de los vecinos de hacer justicia por cuenta propia. Por eso, piensen bien su voto. Apago el televisor.








