En la elecciones generales miles de electores se quedaron sin votar.
En la elecciones generales miles de electores se quedaron sin votar.

Este Búho observa con preocupación el actual proceso electoral, tan manchado y deslegitimado por culpa de varios personajes, entre ellos Piero Corvetto, el principal responsable. Pero este señor, en lugar de sentirse avergonzado por el tremendo daño que le está haciendo al Perú, tiene la ostra de afirmar que está ‘absolutamente orgulloso’ de su trabajo. Esto ya parece un caso clínico. Incluso analistas extranjeros no dudan en afirmar que el pasado domingo 12 de abril ocurrieron en Lima cosas absolutamente irregulares que terminaron por perjudicar a un candidato, Rafael López Aliaga, para beneficiar al de la izquierda, Roberto Sánchez. Hay gente interesada en pasar por agua tibia el hecho gravísimo de que miles de electores se quedaron sin votar solo en la capital porque no abrieron sus mesas por falta del material electoral, las cédulas halladas en la basura, irregularidades en el conteo de votos, las dudas sobre las actas 900 mil, la contratación de una empresa de transportes que había sido sancionada tres veces antes y otros hechos. Y en el colmo del cinismo tienen el descaro de llamar mal perdedor a ‘Porky’.

Acá se ha torcido la voluntad popular a vista y paciencia de todo un país y por eso muchísima gente ya le perdió la confianza a la ONPE y al Jurado Nacional de Elecciones, el otro órgano electoral cuya misión era fiscalizar y garantizar unas elecciones transparentes y limpias. Los peruanos se preguntan qué garantiza que en la segunda vuelta no le roben la victoria al candidato que el pueblo elija y nos impongan al que no ganó. Esta pérdida de confianza es muy grave, pues petardea a la democracia. Pero ya todo parece consumado y este domingo anunciarán a los dos candidatos que pasan a segunda vuelta: Keiko Fujimori y Roberto Sánchez. Creo que es un deber patriótico advertir de los peligros que enfrentamos.

Hay un candidato falso que llega con ideas retrógradas como amenazar la independencia del Banco Central de Reserva para despilfarrar la plata de todos los peruanos, renegociar los Tratados de Libre Comercio que han multiplicado nuestras exportaciones o la cacareada asamblea constituyente para quedarse en el poder. Su aliado Antauro Humala, el condenado por el asesinato de cuatro policías en el ‘Andahuaylazo’, no se cansa de repetir que busca expropiar empresas y hasta iniciará una guerra con Chile para recuperar Arica y Tarapacá. Sánchez busca esconder a Antauro para que no siga asustando a los electores, pero este personaje continúa a su lado y la prueba más clara es que los reservistas etnocaceristas son quienes conforman su guardia personal. Sánchez y Antauro piensan muy parecido, solo que el primero, calculador, calla y miente, mientras que el otro se despacha sin frenos.

Esta izquierda retrógrada admira a Venezuela, Cuba y Bolivia, modelos de gobierno fallidos que han arrastrado a sus poblaciones al hambre, la miseria, el caos y el éxodo. Sánchez, como toda la izquierda, busca seguir manteniendo a Petroperú tal como está, sin que les importe que siga absorbiendo miles de millones de soles que al final se van por el desagüe, porque mañana y pasado volverá a pedir más y más millones. Ahí no dicen que es inmoral que se bote toda esa plata cuando hay colegios y escuelas que se caen a pedazos. Pero sí se acuerdan de esos argumentos, por ejemplo, con la compra de los 24 aviones de guerra F-16 que nos durarán al menos 40 años y servirán hasta para combatir al narcotráfico. Prueba de la ineptitud de la izquierda y los llamados reformistas son los sucesivos gobiernos regionales y locales de Cusco que, en veinte años de Camisea, han recibido 39 mil 500 millones de soles.

¿Qué hicieron con toda esa plata, a dónde se fue?

Los últimos cinco años, desde que el golpista Pedro Castillo se instaló en Palacio de Gobierno, han sido un tiempo perdido. Un lustro en el que se pudo crecer económicamente a grandes pasos y reducir la pobreza, aprovechando que los precios de los minerales son los más altos de la historia. En cambio, tenemos un avance descontrolado de la delincuencia, de las extorsiones y de la minería ilegal. Apago el televisor.

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