Este Búho envía un cálido saludo a todas las mamitas en su día. En esta fecha especial me gustaría homenajear y recordar a la madre de uno de los escritores más grandes de nuestra lengua: Leonor Acevedo no solo fue madre del argentino, sino secretaria, agente literaria, consejera y hasta ‘lazarillo’ cuando su hijo quedó ciego.

Lo cuidó hasta donde pudo y lo defendió con uñas y dientes de los intrusos. Cuenta la anécdota que una vez llamaron a su teléfono y un sujeto amenazó a madre e hijo por ser antiperonista, a lo que Leonor respondió con elegancia y gracia: ‘Bueno, en cuanto a mi hijo, sale todos los días de casa a las diez de la mañana. Usted no tiene más que esperarlo y matarlo. En cuanto a mí, he cumplido más de ochenta años. Le aconsejo que no pierda tiempo hablando por teléfono, porque si no se apura, me le muero antes’.

La mamá de Borges fue una mujer culta, traductora que a los veinte años dominaba cuatro idiomas. Se encargaba de vestirlo, alimentarlo, acompañarlo a las charlas, conferencias por todo el mundo. Cobraba los cheques, administraba su dinero, negociaba con las editoriales.

Esa relación limitaba, por obvias razones, que su hijo se relacionara con mujeres, admiradoras, y era celosa, posesiva, y alejaba a las ‘peligrosas’ que querían mantener una relación más allá de la amistad con su célebre vástago.

Pero en todo caso, Jorge Luis era un enamorado del sentimiento: ‘Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo. /Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles. Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar. Ya los ejércitos me cercan, las hordas. (Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.) El nombre de una mujer me delata. Me duele una mujer en todo el cuerpo’. (fragmento de ‘El amenazado’).

El autor de ‘El Aleph’ destacaba: ‘Si tuviera que señalar un hecho capital en mi vida, diría que la biblioteca de mi padre. En realidad, creo no haber salido nunca de esta biblioteca’.

A los siete años escribió su primer relato, ‘La visera fatal’, inspirado en ‘El Quijote de La Mancha’. A los cuatro ya escribía y leía en inglés y castellano. Un biógrafo, Alejandro Vaccaro, afirmó que esa relación de madre e hijo era como ‘la de un perfecto matrimonio que solo excluía el sexo’.

Fue la mamá quien decidió que su ‘Georgie’, como lo llamaba, debía casarse en 1967. Y le escogió a una enamorada de juventud que había enviudado: Elsa Astete, de 57 años, mientras Jorge Luis tenía 67. En el libro ‘El señor Borges’, testimonio de Epifanía Uveda, su mucama durante 40 almanaques, afirma: “Doña Leonor dijo: ‘Cuando yo me muera, esta sí que me lo va a cuidar bien’”.

Pero se equivocó. El escritor, la primera noche de bodas, se quedó a dormir en la casa de su mamá. Según la empleada, Elsa no lo atendía bien, le decía ‘vístete tú solo’. ¡Cómo se iba a vestir si era ciego! A los tres años el escritor se hartó. Dijo que salía a pasear con un amigo y no regresó.

Su madre recibió la llamada de una enfurecida esposa: “¡Su hijo me dijo ‘prepárame una sopa para la noche’ y nunca vino! Ahora llegó un abogado para que firme los papeles del divorcio. ¡Es un cobarde!”.

Doña Leonor se alegró, pero su satisfacción duró poco, pues comenzó a visitar a su hijo María Kodama, una hija de japonés treintañera y licenciada en Literatura, a quien ‘Georgie’ conoció años atrás. Una vez la anciana la ‘cuadró’ a la salida de la casa, de acuerdo al testimonio de la mucama: ‘¿Usted está enamorada de mi hijo?’, inquirió. ‘Estoy enamorada de la obra de Borges, no del hombre’, respondió. La mamá se derrumbó en un sofá, devastada, y gritó a su hija: ‘!Norah, esta china se va a quedar con todo!’.

La extraordinaria mujer y posesiva madre siguió guiando a su hijo hasta que murió a los 99 años. María Kodama pasó a ser la mujer que la reemplazaría en los viajes por el mundo y se convirtió en su administradora editorial y financiera. Borges murió en 1986. Antes de su último aliento, el eterno ‘no creyente’ rezó el ‘Padre nuestro’ en varios idiomas. Por si acaso. Apago el televisor.

MÁS INFORMACIÓN:

tags relacionadas

Contenido sugerido

Contenido GEC