En los últimos años, la secadora de ropa se ha convertido en un electrodoméstico muy importante en el hogar porque seca rápidamente la ropa y evita la tarea de tender; sirve especialmente en invierno, ya que en esta temporada las prendas demoran más tiempo en secarse.
No obstante, muchas personas consideran la secadora como un artefacto relativamente nuevo y desconocen todos sus beneficios y formas de uso. Por esta razón, Sergio Parco, especialista de Indurama, comparte tres errores recurrentes que se deben evitar para aprovechar al máximo este electrodoméstico.
Antes de poner a secar la ropa, es aconsejable leer las etiquetas de las prendas que se van a introducir. Se debe tener en cuenta que existe una lista de prendas prohibidas, como las que lleven espuma, goma (zapatillas o bolsos) o sus derivados, ya que por el calor generado podrían derretirse. De igual manera, la ropa que incluya perlas o lentejuelas pueden desprenderse y dañar el aparato.
Sobrecargar la secadora provoca un mayor gasto energético y arruga las prendas. Por ello, en caso de tener una gran cantidad de ropa para secar, es recomendable hacerlo en dos ciclos diferentes. La carga máxima aconsejada para un óptimo resultado es no sobrepasar en ¾ el volumen de la tina. Asimismo, es aconsejable retirar las prendas apenas termine el programa de secado para evitar posibles arrugas.
Después de cada uso, se debe limpiar el filtro de pelusas del electrodoméstico para mantener la eficiencia energética durante su ciclo de vida. Además, se recomienda que después de cumplir los 10 programas de secado, se limpien los bordes de la puerta y zonas internas para reducir la acumulación de pelusas que dificulten el cierre.
Según el especialista la secadora de ropa tiene mútiples beneficios en nuestra ajetrada vida diaria:
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