Miguel Grau Seminario (1834-1879), comandante del monitor Huáscar que dio la vida por la patria en la Guerra del Pacífico, no solo fue un valeroso marino, sino también un destacado diputado.
En 1872, cuando ya era una relevante personalidad, se le eligió como diputado suplente por Paita, provincia piurana donde pasó su niñez.
Ya en 1876 fue elegido como diputado propietario (titular) y en agosto se incorporó a la legislatura.
Aunque inicialmente centró su labor en proponer y apoyar iniciativas para mejorar la Marina de Guerra y el bienestar de su personal, ya con más experiencia también enfocó su gestión a la defensa del orden constitucional y la fiscalización.
Con permiso del Parlamento interrumpió temporalmente sus tareas de diputado para ejercer la Comandancia General de la Marina entre 1877 y 1878.
El 24 de marzo de 1879, cuando soplaban aires de guerra, solicitó licencia al Parlamento para dejar su curul y reasumir el mando del Huáscar.
En plena campaña naval en el sur, Grau pidió que en su reemplazo su curul la asumiera el suplente Manuel E. Raygada.
Hasta en eso Grau mostró patriotismo: no se aferró a su escaño de diputado -seguro y remunerado-, y lo dejó para que otro sirviera a la nación en el Congreso, mientras él enfrentaba en el mar al invasor chileno.
“En el desempeño de su función legislativa exhibirá la misma sobriedad del gesto y de alma que en la milicia. Habla pocas veces diciendo que no conoce los usos parlamentarios y apoya gastos de magnanimidad y filantropía”, recuerda, en su ‘Elogio a Grau’, el historiador Raúl Porras Barrenechea. Grau fue un diputado trabajador y honesto. Hoy, el Congreso tiene un escaño con su nombre y antes de iniciar cada sesión del pleno lo llama en la lista de asistencia y todos contestan ¡presente!
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