Existen personas que prefieren evitar el consumo de leche, ya sea porque les hace daño o no les gusta. Es más, de seguro escuchaste oír a varias que son intolerantes e incluso tienen alergias cuando la ingieren.
Entonces, te surge una pregunta ¿acaso alergia e intolerancia no son lo mismo? Pues no, son distintas y se presentan de diferentes maneras.
El portal La Opinión publicó un artículo en el que nos da a conocer en qué se diferencia una de la otra y cuáles son sus síntomas, así que presta mucha atención.
La alergia a la leche o productos lácteos (de vaca, oveja, cabra, soja u otros) es común en niños cuyos sistemas inmunitarios responden de manera anormal a este producto. La respuesta son reacciones alérgicas.
Si la reacción de su organismo se da con una alergia, lo mejor es evitar por completo su consumo, ya que este malestar podría ser grave.
Ni bien se consume leche aparecen síntomas como:
Sí porque se trata de una emergencia médica, que debe ser atendida de inmediato; ya que una alergia a la leche puede bloquear la respiración.
Lo mejor es acudir a un especialista para que determine si su hijo es alérgico. Generalmente se presentan en niños y según va creciendo desaparece.
La intolerancia a la lactosa se genera cuando el intestino delgado no produce suficiente cantidad de una enzima que se llama lactasa, que es la que permite digerir el azúcar de la leche (lactosa), señala el portal.
Para este caso, se recomienda sustituirla con productos alternativos conocidos como deslactosados.
La intolerancia a lactosa también presenta síntomas a los que debes prestarle mucha atención:
Se recomienda consumir productos sin esta sustancia, aunque si deseas aumentar la tolerancia deberás a empezar a ingerirla en pequeñas cantidades para ir creando la enzima lactasa en tu organismo.
Lo ideal es consultar con un especialista para que elabore un plan de alimentación diaria.
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