MUNDO ESCOLAR. Las lluvias y las lloviznas son fenómenos atmosféricos que llevan a la caída de partículas líquidas de agua desde las nubes y, aunque tienen un origen similar a grandes rasgos, existen factores que hacen que sean diferentes.
En principio, hay diferencia en el tamaño y la densidad de las gotas de agua.
La lluvia es formada por gotas grandes -mayores a 0.5 milímetros de diámetro- que caen con mayor fuerza y mojan todo, mientras la llovizna es de gotas muy finas -menores a 0.5 milímetros de diámetro- que son como un rocío o pulverizador y parecen flotar.
El origen común de lluvia y llovizna es la condensación del vapor de agua en la atmósfera por factores como la temperatura, la presión y la humedad del ambiente.
La diferencia está en que la lluvia se genera en nubes de mayor desarrollo vertical o altas -como nimboestratos o cumulonimbos- y se asocia a sistemas frontales o tormentas en altitud. Las gotas crecen rápido por el choque y fusión entre ellas hasta que son demasiado pesadas para flotar y caen.
En cambio, la llovizna se produce en nubes bajas y homogéneas, como los estratos.
Y su proceso de crecimiento de gotas es lento, formándose directamente en las nubes por condensación y sin chocar tanto entre sí como en la lluvia, lo que produce gotitas de caída lenta.
DATITO
Aunque meteorológicamente se engloban en el mismo tipo de precipitación, en la práctica la diferencia principal entre la llovizna y la garúa es que esta última es una variante más tenue, fina y persistente. Es tan fina que las partículas de agua parecen suspendidas en el aire en lugar de caer. No hacen ruido al golpear las superficies, pero cargan el ambiente y mojan la ropa de forma lenta si es que la exposición se da durante un tiempo prolongado.
Contenido GEC