
Tiene 91 años, pero sigue recorriendo la vida a paso firme y con una creatividad capaz de transformar cualquier objeto. Sus padres lo bautizaron en Cuba como Lesme Jorge del Toro, pero en Lima, donde vive desde el 2008, muchos lo conocen como el ‘abuelito inventor’ por las decenas de creaciones que llenan cada rincón de su vivienda.
Tiene de todo: desde piezas inspiradas en el fútbol peruano hasta inventos utilitarios para facilitar las tareas diarias. ¿Necesitan algo? Él puede hacerlo.
¿Desde cuándo convierte lo convencional en extraordinario?
Lo hago desde siempre. La mayoría de los recuerdos de mi infancia están relacionados con darle vida a las cosas que me rodeaban.
Y esa creatividad lo siguió a Lima...
Sí. Vivo aquí hace 18 años y siempre digo que llegué al paraíso. Vine a acompañar a mis hijos y me enamoré de la gente, la gastronomía y el clima.
¿Cuántos inventos tiene acumulados en su casa?
Uy, ya no tengo ni espacio, ja, ja, ja. Ahora conservo como 20; he tenido que regalar y botar varios porque ya no entraban.
¿Cuándo se dio cuenta de su talento?
En La Habana, cuando era pequeño, mis amigos me invitaban a jugar pelota y hacer otras cosas, pero en lugar de eso, recogía lo que encontraba en el piso y construía todo aquello que imaginaba.

¿Cuál fue su primer invento?
Hice un submarino con el que me aventuré a entrar al mar. Felizmente, logré salir a tiempo antes de ahogarme.
¿Con cuál empezó en Lima?
Cuando llegué, Paolo Guerrero atravesaba uno de los mejores momentos de su carrera y todos gritaban su nombre. Entonces me inspiré en él para crear un bastón con su cara y cuerpo que simulaba patear una pelota.
¿Cuál le tomó más tiempo?
Dediqué varios años a crear una máquina para fabricar vasos de raspadilla. Con el paso del tiempo hice muchas más para distintos rubros, como una máquina expendedora de mascarillas durante la pandemia de Covid-19.
También ha inventado objetos útiles para trabajadores...
Esa es mi meta. Tengo máquinas que ayudan con las ventas, recogedores especiales para obreros de limpieza pública y cosas más curiosas, como una vaca lechera que saluda a todos los que visitan mi casa.

A los 91 años sigue con una vitalidad envidiable, ¿cuál es el secreto?
Creo que me mantengo así porque mi cerebro no para, está trabajando las 24 horas del día. A veces le digo que me deje tranquilo por las noches, porque todo lo que veo ya me hace imaginar un nuevo invento.
¿Ha estudiado algo para potenciar su talento?
No, y siempre que lo digo la gente se sorprende. Las personas del mercado que me conocen me dicen que debería estar trabajando en la NASA.
Todos sus proyectos están en redes sociales, ¿quién lo ayuda?
Mi nieto es un gran apoyo. Él publica los videos para que más personas me conozcan. Si alguien desea contribuir con mi trabajo, puede ubicarme en mi TikTok: @inventorlesmedeltoro.










