
PERUANO QUE SE RESPETA. En el cruce de la avenida Trapiche con Micaela Bastidas, en Comas, cuando la ciudad empieza a bajar el ritmo y los negocios apagan sus luces, Luis Iván Ávalos enciende las suyas. Donde otros ven el final del día, él encontró una oportunidad: demostrar que el cebiche no solo se disfruta bajo el sol, sino que de noche también puede ser una experiencia inigualable.
La escena parece improvisada, pero funciona como reloj suizo: mesas listas, sillas ocupadas y cuchillos trabajando sin pausa.

De 8 a 11 p.m. —descansa martes y jueves—, este punto se convierte en una cebichería exprés que puede despachar hasta 100 platos en solo tres horas.
¿La carta? Cebiche de pescado y de pota, chicharrones, causa y arroz con mariscos. Todo fresco, al instante y con ese sabor que tiene sello propio.

“Arrancamos hace tres meses como experimento y ahora hay días en que tenemos que cerrar antes de las 10 porque se acaba todo”, cuenta Luis Iván, más conocido como ‘El cebichero del pueblo’. Pero que nadie se confunda: aquí no hay magia, hay disciplina.
CALIENTA MOTORES DESDE LA MADRUGADA
Su día empieza a las 3 de la mañana, cuando coordina la compra de pescados y mariscos. Luego pone en marcha su cebichería en Carabayllo, que atiende desde el mediodía hasta las 3 de la tarde.

Cierra, reorganiza, carga y se muda a la avenida Trapiche, en Comas, para el segundo round. Coloca mesas, sillas, prende luces, afila cuchillos y, con una buena salsa a todo volumen, empieza la maratón de platos marinos.
Formado en la Universidad San Ignacio de Loyola, sus primeros pasos en la cocina los dio apenas salió del colegio, entre el restaurante de su hermano y los fogones de su madre, cuya sazón —admite— sigue siendo insuperable.

Esa mezcla de aprendizaje técnico y herencia familiar se siente en cada plato. “Muchos me preguntan cuál es el secreto y me gustaría decirles algo técnico, una fórmula mágica de cómo hacer que el limón no amargue o que el ají pique en su punto, pero no la tengo. La verdadera fórmula mágica es cocinar con pasión y amor”, se ríe.
Lo interesante es que no solo vende comida: también derriba mitos. Familias enteras llegan desde diferentes distritos para comprobar que el cebiche no tiene horario.

“El primer día vendimos 30 platos y ya nos parecía un montón. Hoy llegamos a 100. Esto es trabajo en equipo y yo cuento con los mejores trabajadores. Crecí en este barrio y estoy orgulloso de que mi gente coma rico y con calidad”, dice.
GANADOR DE ‘LA CUCHARA DE ORO’
En 2024, Luis Iván ganó el campeonato mundial de cebiche (organizado por el Ministerio de Cultura) ‘La Cuchara de Oro’ con un innovador cebiche de trucha.
Pero su verdadera consagración ocurre cada noche, en ese lugarcito oscuro de Trapiche. Porque él no solo vende cebiche, prueba que en el barrio los sueños se trabajan y se cumplen.











