
El frustrado atentado contra la vida de Donald Trump, días atrás en Washington, es uno de los varios ataques, algunos frustrados y otros que lograron su objetivo, contra presidentes en ejercicio en los Estados Unidos.
Conozcamos algo sobre cómo cuatro presidentes estadounidenses murieron a raíz de atentados cuando desempeñaban sus cargos:
- Abraham Lincoln (1865). El actor y simpatizante confederado John Wilkes Booth disparó a Lincoln un balazo en la cabeza, el 14 de abril de 1865, en el Teatro Ford, a poco del fin de la Guerra Civil. Lincoln murió un día después.

- James A. Garfield (1881). A cuatro meses de asumir el cargo, Garfield fue herido el 2 de julio de 1881 de una bala que disparó Charles J. Guiteau. Garfield murió el 19 de setiembre de una infección generalizada por una mala atención médica.

- William McKinley (1901). El anarquista Leon Czolgosz hirió a balazos a McKinley el 6 de setiembre de 1901, durante la Exposición Panamericana en Búfalo. Ocho días después (el 14 de setiembre) falleció por una gangrena debido a las heridas de bala en el abdomen.

- John F. Kennedy (1963). El 22 de noviembre de 1963 en Dallas, Texas, murió baleado mientras iba en un auto descapotable. Se acusó a Lee Harvey Oswald, a quien luego asesinaron, y hasta hoy no hay certeza sobre el autor del crimen.

Datito
Además de los cuatro casos en que se mató a mandatarios de Estados Unidos, un presidente en ejercicio también sufrió un atentado, aunque resultó herido y sobrevivió. Es el caso de Ronald Reagan, herido en 1981 de un balazo que le perforó un pulmón. Andrew Jackson (1835), Franklin D. Roosevelt (1933), Harry S. Truman (1950), Gerald Ford (1975) y George W. Bush (2005) también sufrieron atentados y salieron ilesos.










