Con la llegada del verano, el asfalto puede alcanzar temperaturas capaces de provocar dolorosas quemaduras en las almohadillas de los perros (partes gruesas y acolchadas en la parte inferior de cada una de sus patitas).
Un riesgo silencioso que muchos dueños pasan por alto durante los paseos diarios. “Si no puedes mantener la mano apoyada en el suelo por más de cinco segundos, tu perro tampoco debería caminar por ahí”, advierte la médico veterinaria Magaly Zavala.
Las almohadillas cumplen una función clave: amortiguan, protegen y regulan la temperatura corporal. Cuando se dañan, el animal puede presentar cojera, enrojecimiento, ampollas o incluso heridas abiertas.
Para evitar lesiones, la especialista recomienda pasearlo temprano por la mañana o al atardecer, cuando el suelo está más fresco. También sugiere optar por áreas con césped o tierra y evitar recorridos largos sobre pavimento caliente. “Hoy existen bálsamos hidratantes específicos para almohadillas que ayudan a mantener la piel flexible y resistente”, señala.
Otra alternativa son los zapatos para perros, especialmente en razas pequeñas o animales mayores. Y ante cualquier herida, la recomendación es clara: no automedicar. “Si hay dolor, grietas o sangrado, hay que acudir al veterinario. Una quemadura mal tratada puede infectarse”, concluye Zavala.
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