Tener fuerza de voluntad para mantener una alimentación saludable no es fácil, especialmente cuando estamos rodeados de tentaciones.
Por eso, aquí te dejo algunos puntos clave que pueden ayudarte a fortalecer esa fuerza de voluntad:
Tener una razón clara. Por ejemplo, mejorar tu salud, tener más energía, prevenir enfermedades, como diabetes, obesidad o hipertensión, todo esto te da motivación interna.
Cambiar de golpe puede ser abrumador. Comienza reemplazando un mal hábito por uno bueno cada semana. Por ejemplo, dejas el arroz y lo cambias por camote sancochado o papa amarilla.
Si ya tienes opciones saludables preparadas, reduces la probabilidad de caer en alimentos poco nutritivos, así también rodéate de un entorno ‘vitamina’ que lleve vida saludable. Esto será muy bueno a largo plazo.
Un desliz no arruina todo el progreso. Sé compasivo contigo mismo y retoma el camino.
Familiares, amigos o grupos en línea pueden darte ánimo y compartir consejos.
Si no tienes comida chatarra en casa, es más fácil resistirse. ¡Haz tú mismo las compras!
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