Cuando un perro tiene diarrea, lo primero que muchos piensan es qué darle para cortarla. Pero antes debemos preguntarnos qué le está pasando. La diarrea y el vómito no son enfermedades, sino señales de que algo ocurre.
Una deposición blanda aislada en un perro activo y que toma agua no es igual que una diarrea persistente acompañada de vómitos, falta de apetito o decaimiento. En esos casos, es mejor consultar al veterinario.
Hay señales que no permiten esperar. Sangre en las heces, heces negras, vómitos repetidos, dolor, abdomen muy hinchado, no poder retener agua, intentar vomitar sin conseguirlo o sospechar que tragó un objeto o algo tóxico requieren atención inmediata.
Y cuidado con los remedios caseros. Que algo sea natural no significa que sea seguro para todos los perros. Tampoco debemos automedicarlos ni probar varios productos a la vez.
Observar cómo está nuestra mascota y reconocer las señales de alarma puede ser mucho más importante que intentar detener la diarrea rápidamente.
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