
Para tener una vida saludable, un peso adecuado, energía y fuerza muscular no se requieren fórmulas mágicas. La clave es la disciplina, la misma que te dice que comas a tus horas, duermas lo correcto, despiertes temprano y realices actividad física.
Por ejemplo, en la alimentación, comer sin que falte uno de los grupos alimentarios, sentarte a la mesa y disfrutar tus alimentos.
En cuanto a la actividad física, no solo caminar lo más que podamos, sino adquirir el hábito de hacer ejercicio: levantar peso dos veces por semana y trotar o montar bicicleta otras tres veces.
El movimiento alimenta tu salud y tus alimentos nutren tu cuerpo. Hacer una rutina no debe ser aburrido; muy por el contrario, debes sentir cada día el beneficio de estar mejor y con más energía.
Cada día anota tu progreso y los resultados te sorprenderán. No se trata de hacer cosas extraordinarias de vez en cuando, sino de hacer lo básico todos los días. Pregúntate cada mañana: ¿Cuál de mis hábitos buenos debo reforzar hoy mismo?










