
Luego de cenar, muchas veces a partir de las 10 de la noche, vuelve el hambre; es el momento en que vas a la cocina y comes cualquier cosa con tal de desaparecer esa sensación.
Esto es más frecuente de lo que parece y muchas veces, antes de meter algo a la boca, debemos analizar qué es lo que hemos cenado; en la mayoría de casos, un lonche con pan, o algo muy ligero pensando que es mejor así.
Sin embargo, ha ocurrido que a veces lo que interpretamos como hambre puede ser sed, aburrimiento, estrés, ansiedad o simplemente costumbre de picotear algo.
Si durante mucho tiempo hemos tenido el hábito de comer algo mientras vemos televisión, trabajamos frente a la computadora o utilizamos el celular antes de dormir, nuestro cerebro puede terminar asociando ese momento del día con la comida.
La solución siempre está en planificar lo que vamos a comer a lo largo del día con una cena con una proteína, algo de fibra y haber tomado la suficiente agua durante el día. La planificación es la clave.
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