COLUMNA ‘FÍSICA Y MENTALMENTE SALUDABLES’. El consumo constante de información catastrófica genera un estado de alerta perjudicial para nuestro cerebro. Por el contrario, recibir noticias positivas actúa como un bálsamo psicológico inmediato, reduciendo los niveles de cortisol y activando la producción de dopamina y serotonina, los neurotransmisores de la felicidad.
Saber que el tráfico urbano se está reduciendo gracias a una mejor planificación alivia el estrés diario del viajero.
Por otro lado, enterarse del descubrimiento de la cura contra el cáncer transforma el miedo colectivo en esperanza, mitigando la ansiedad vinculada a la enfermedad.
Asimismo, los avances tecnológicos para frenar el calentamiento global combaten directamente la ‘ecoansiedad’, devolviendo el optimismo sobre el futuro del planeta.
Estas notas de optimismo constructivo fortalecen la resiliencia mental y nos recuerdan que la humanidad avanza hacia el bienestar.
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