El cirujano Osores Bianchi habla sobre la relación entre la ansiedad y el aumento del apetito. Foto: Istock.
El cirujano Osores Bianchi habla sobre la relación entre la ansiedad y el aumento del apetito. Foto: Istock.

COLUMNA FÍSICA Y MENTALMENTE SALUDABLES. La ansiedad activa el cortisol, una hormona que eleva el apetito, y reduce la serotonina, lo que empuja al cerebro a buscar carbohidratos y azúcares.

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Esto genera el hambre emocional: una respuesta del cuerpo para liberar dopamina, obtener placer rápido y aliviar el malestar.

CONSECUENCIAS PRINCIPALES

  • Atracones: consumo descontrolado de comida rápida.
  • Culpa: círculo destructivo que aumenta el estrés.
  • Digestión: pesadez, reflujo y alteraciones del sueño.
  • Desconexión: pérdida de la señal de saciedad real.
El cirujano Osores Bianchi habla sobre la relación entre la ansiedad y el aumento del apetito. Foto: Istock.
El cirujano Osores Bianchi habla sobre la relación entre la ansiedad y el aumento del apetito. Foto: Istock.

RELACIÓN CON EL SOBREPESO

El cortisol crónico favorece el almacenamiento de grasa en el abdomen (grasa visceral). Los picos constantes de azúcar pueden causar resistencia a la insulina y ralentizar el metabolismo.

Esto crea un bucle: la ansiedad provoca aumento de peso y el sobrepeso genera más ansiedad. Con el tiempo, puede derivar en obesidad y diabetes.

Para romper este ciclo, es vital aprender a diferenciar el hambre física del hambre emocional.

Es una tarea difícil, pero tomar conciencia de las consecuencias de comer por placer de forma impulsiva ayuda a controlarlo, apoyándose en la actividad física y, de ser necesario, en la ayuda de un médico, nutricionista o psicólogo para encontrar la causa de fondo.

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