Las imágenes donde se observa a una joven cantante ser manoseada por el director musical de una conocida orquesta de cumbia son terribles. Lo más sorprendente es que, a medida que pasan los días, más mujeres, que han pasado por lo mismo y en la misma agrupación, se suman a las denuncias. Y hasta ahora se sabe de ello.
El acoso sexual laboral es cualquier conducta de naturaleza sexual no deseada que crea un ambiente hostil, intimidatorio o humillante en el trabajo.
No suele manifestarse de golpe con una agresión grave, comienza mediante una dinámica de tanteo y avance del acosador, que incluye chistes, bromas en doble sentido, preguntas invasivas sobre la vida privada, relaciones o preferencias sexuales del trabajador.
También se dan acercamientos físicos invasivos, como abrazos excesivos, roces ‘accidentales’, palmadas, caricias y miradas lascivas.
Otra señal de acoso laboral son los chantajes y amenazas veladas, que se pueden detectar cuando el hostigador sugiere o exige favores sexuales a cambio de un ascenso, aumento, contrato o para evitar despidos.
Pocas mujeres denuncian estos abusos, generalmente por miedo a represalias, como perder el empleo, o que no sean tomadas en cuenta.
Sin embargo, no saben que, al ceder, el problema avanza hacia escenarios mucho más dañinos para ellas.
DATITO
El acoso sexual afecta a tres de cada 10 personas en el trabajo y si son mujeres la cifra se incrementa a cuatro de cada 10. De ellas solo el 1% denuncia.
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