
Alejandro Granda creció entre cueros y herramientas, aprendiendo el oficio de sus abuelos maestros zapateros. Aunque el destino lo llevó a la cocina y a trabajar en Estados Unidos, su ADN pudo más: regresó para estudiar Ingeniería Industrial y fundar Ignatta, una marca que honra sus raíces. Tras brillar junto a Jorge Luis Salinas en Milán y recorrer ferias internacionales, este emprendedor peruano se prepara para dar el gran salto con la apertura de su primera tienda física.
Alejandro, vienes de una familia de maestros zapateros, ¿cuál ha sido tu aporte como nueva generación?
Mi aporte ha sido refrescar esa tradición familiar. He tratado de hacer cosas nuevas; por ejemplo, esta colección incluye tacos de madera hechos artesanalmente, una conexión con lo natural que marca la nueva línea que estamos lanzando.
¿Cuál dirías que es la mayor dificultad que tuviste al empezar con este negocio?
Lo más difícil fue la creación de contenido digital. Me tomó tiempo encontrar a la persona adecuada que realmente me ayudara a proyectar la marca en las redes sociales.
DE ESTUDIAR COCINA A CONVERTIRSE EN DISEÑADOR DE CALZADO
El calzado nunca fue ajeno a mí; desde niño estuve metido en el taller. Al regresar al Perú, decidí estudiar Ingeniería Industrial y apliqué todos esos conocimientos de procesos y gestión para implementar profesionalmente la empresa.
Colaboraste con Jorge Luis Salinas en Milán y has estado en ferias internacionales...
Sí, como empresa hemos tenido el orgullo de colaborar con Jorge Luis Salinas en Milán. También hemos participado en ferias y eventos en otros países para mostrar la calidad del trabajo peruano al mundo. También estuvimos hace poco en Boutique Moda Perú.
El calzado de autor suele ser costoso, ¿cómo logras equilibrar la calidad con un precio competitivo?
Al ser nosotros mismos fabricantes y tener nuestra marca propia, además de realizar maquila para otras empresas, logramos optimizar costos. Esto nos permite usar insumos de alta calidad y componentes premium, pero manteniendo un precio accesible al público.
¿Cuál es el peso de las ventas online frente a las tiendas físicas?
El punto físico vende más. En el calzado, la gente prefiere probarse el producto y no quiere correr riesgos con las tallas cuando compra por la tienda virtual.
¿Qué significa Ignatta?
Nace para honrar a mis abuelos, Ignacio y Modesta. Tenemos dos años en el mercado y en cada diseño plasmo toda esa experiencia familiar.
¿Cómo es la mujer que luce tu calzado?
Es una mujer de entre 25 a 40 años, independiente y amante de la moda. No ve al zapato solo como un accesorio, sino como una expresión de carácter, elegancia y comodidad.
¿El crecimiento ha sido orgánico o con financiamiento?
Todo ha sido de manera orgánica. Empezamos con una colección pequeña y, al tener la fábrica a la mano, tratamos de variar los modelos constantemente.
En la moda el sobre stock es un riesgo, ¿qué estrategia usas para tu flujo de caja?
No hacemos sobreproducciones. Trabajamos con cantidades mínimas, entre 10 a 12 pares, para que la marca mantenga esa sensación de exclusividad.
¿Qué se viene para la marca?
Estamos enfocados en abrir nuestro punto físico para mostrar la colección completa. Además, hemos tenido pedidos de Estados Unidos y estamos impulsando la marca para llegar a más mercados internacionales.
LOS ERRORES QUE LE PERMITIERON MEJORAR SUS PROCESOS
Confiar ciegamente en que un producto sería un “golazo” en una temporada y que luego no pegara. Eso nos enseñó a leer mejor al cliente, analizando sus inclinaciones por colores o tipos de taco para mejorar las siguientes colecciones.
Si un joven quiere entrar al rubro del calzado, ¿qué debe tener en cuenta?
Lo principal es la mano de obra. Debe ser especializada para asegurar un producto de calidad.
Las cortitas:
- Lanzar promociones estratégicas para rotar los productos que se están quedando.
- Herramientas clave: Las redes sociales. Tener un buen perfil en Instagram que acerque el producto al cliente es fundamental.










