Casos de Éxito

El restaurante del Papa León en Chiclayo: la historia de El Trébol

El emblemático restaurante frente a la Catedral de Chiclayo pasó de enfrentar dificultades a convertirse en un destino obligado para miles de visitantes.
Eduard cuenta que el restaurante se ha convertido en el preferido de los turistas nacionales y extranjeros. Foto: Katty Gines.

Hasta hace poco, El Trébol era un restaurante tradicional frente a la Catedral de Chiclayo, conocido por sus desayunos y platos típicos. Sin embargo, desde que el entonces obispo Robert Prevost, hoy Papa León XIV, recordó con cariño a la ciudad en su primer mensaje al mundo, el local se convirtió en una parada obligatoria para turistas y fieles de distintos países.

Mira también:

Eduard Montoya, administrador del negocio, cuenta cómo una visita cotidiana del Pontífice terminó cambiando para siempre la historia del restaurante y revitalizando el turismo en la capital lambayecana.

Mucho antes de ser elegido líder de la Iglesia Católica, Robert Prevost era un cliente habitual de El Trébol. Después de celebrar misa en la Catedral, cruzaba la plaza para tomar un café o desayunar, muchas veces acompañado de otros sacerdotes.

“Era una persona común y corriente, muy amiga de Chiclayo. Le gustaba caminar por la ciudad y venir al restaurante después de misa. A veces regresaba con otros curas para desayunar. Siempre fue muy sencillo”, recuerda Eduard.

Esa humildad hizo que muchos vecinos ni siquiera supieran que el hombre que se sentaba a disfrutar un café era el obispo de Chiclayo.

La frase del Papa que cambió el destino de El Trébol

Montoya recuerda que, antes de la elección de Robert Prevost como Papa León XIV, el restaurante atravesaba momentos difíciles e incluso evaluaban reducir su horario de atención.

“Los negocios no estaban pasando por un buen momento. Habíamos conversado con el equipo sobre disminuir las horas de trabajo. Pero el 8 de mayo de 2025, cerca de las 11:30 de la mañana, todo cambió”, afirma.

Ese día, durante su primer mensaje como Pontífice, el Papa mencionó a Chiclayo y puso a la ciudad en los ojos del mundo.

“Fue histórico. De pronto todos preguntaban dónde quedaba Chiclayo. Llegaron medios internacionales, cientos de cámaras y miles de turistas. El parque principal volvió a llenarse de vida y el turismo se reactivó. Desde entonces somos conocidos como el restaurante del Papa”, señala.

La mesa 3 y una carta con sabor a fe

La mesa donde Robert Prevost solía desayunar se ha convertido en el principal atractivo del restaurante. Decenas de visitantes llegan cada día para sentarse en el mismo lugar.

“Hay personas que incluso se persignan antes de entrar y todos preguntan por la mesa 3”, comenta Montoya.

Las historias que se viven alrededor de ese espacio no dejan de sorprenderlo. “Una niña que casi no comía pidió sentarse allí y terminó un bistec a lo pobre completo. Su papá me dijo emocionado: ‘Esta mesa es bendita’. También hemos visto parejas comprometerse y jóvenes celebrar su graduación.”

El auge turístico también motivó una renovación de la carta. Los tradicionales platos internacionales dieron paso a una propuesta inspirada en la gastronomía regional y en la historia del Pontífice, con nombres como Buena de Vida, Combinación Divina, Caldos de Fe, Huerto Sagrado y Postres de la Tierra Prometida.

“Ser parte de esta historia nos llena de orgullo”

Para Eduard Montoya, formar parte de este capítulo histórico representa uno de los mayores honores de su vida.

“Es emocionante pensar que, dentro de muchos años, las nuevas generaciones recordarán que un hombre que llegó del extranjero entregó su corazón a Chiclayo y terminó guiando a la Iglesia Católica. Haber sido parte de esa historia nos llena de orgullo”, afirma.

De todas las enseñanzas que le dejó Robert Prevost, destaca una por encima de las demás: la humildad.

“Era una persona muy sencilla. Muchos no sabían que era el obispo cuando venía a comprar su pan o simplemente a tomar un café.”

Preparados para recibir al Papa y al mundo

Con la anunciada visita del Papa León XIV al Perú, El Trébol afina los últimos detalles para recibir a miles de peregrinos y turistas.

“Vendrá con un millón y medio de amigos”, dice Montoya entre risas.

Asegura que el compromiso del restaurante es atender a cada visitante con la misma calidez que caracteriza a los chiclayanos. “Los recibiremos con el corazón abierto, ofreciendo comida honesta y de calidad. Además, mantenemos un compromiso ambiental reciclando el aceite usado para evitar la contaminación”, detalla.

Finalmente, hace un llamado a toda la ciudad. “Esta es una oportunidad histórica que no podemos desperdiciar. Chiclayo debe demostrar al mundo por qué es la Capital de la Amistad y recibir al Papa y a todos los visitantes con la hospitalidad que siempre nos ha caracterizado”, refiere.

TAMBIÉN PUEDES LEER:

Tags Relacionados:

Contenido Sugerido

Contenido GEC

Más en Casos de Éxito

El restaurante del Papa León en Chiclayo: la historia de El Trébol

Gino Galdini: de negocio ambulante a una marca de zapatos de cuero con tres tiendas en Gamarra

Después del éxito de Fiesta y La Picantería, Héctor Solís apuesta por un nuevo reto: Sal del Mar

Jorge Luis Salinas transforma su desfile de Milán en una colección para el Perú

El peruano que llevó el sabor nacional a Europa y hoy abastece a 1,500 restaurantes

Anacapri: hermanos convirtieron el gelato casero en un negocio exitoso con 4 tiendas