Bélgica estuvo al borde del abismo, mostró nuevamente las fracturas de un vestuario que ya venía golpeado y parecía condenada a la eliminación. Sin embargo, cuando todo apuntaba a una despedida prematura, Youri Tielemans y Leandro Trossard transformaron una pelea en plena cancha en la historia más inesperada del Mundial 2026: pasaron de los reproches y empujones a construir la remontada que terminó con un agónico 3-2 sobre Senegal y el boleto a los octavos de final.
La imagen que dio la vuelta al mundo ocurrió a los 69 minutos del segundo tiempo. Durante la pausa de hidratación, las cámaras captaron a Tielemans y Trossard discutiendo cara a cara, con evidentes gestos de enojo. La tensión creció hasta obligar la intervención de varios compañeros, entre ellos Romelu Lukaku, mientras el entrenador Rudi García intentaba reorganizar a un equipo completamente desbordado.
Ni siquiera cuando el plantel se reunió alrededor del técnico ambos dejaron atrás el conflicto. Permanecieron separados, cada uno en un extremo del grupo, reflejando el complicado momento que atravesaba una selección que ya había llegado al Mundial envuelta en cuestionamientos internos.
La escena no sorprendía del todo. Días antes del compromiso, según la prensa, los futbolistas más experimentados habían sostenido una reunión sin la presencia de Rudi García para analizar el delicado momento del equipo. En ese encuentro participaron referentes como Thibaut Courtois, Kevin De Bruyne, Romelu Lukaku, Thomas Meunier y el propio Tielemans, capitán desde septiembre y puente entre los históricos y los jugadores más jóvenes.
Mientras Bélgica discutía consigo misma, Senegal ofrecía una actuación convincente. Desde el inicio dominó el mediocampo, atacó con velocidad por las bandas y obligó a Courtois a intervenir en repetidas ocasiones para evitar una diferencia todavía mayor.
El primer golpe llegó a los 24 minutos del primer tiempo. Ismaila Sarr estrelló un remate en el palo y Habib Diarra apareció para aprovechar el rebote y establecer el 1-0, premio justo para un conjunto africano que controlaba el partido con autoridad.
El panorama empeoró apenas comenzó la segunda mitad. Moussa Niakhaté envió un largo pelotazo desde su propio campo, Sarr controló de pecho, ganó la posición y venció nuevamente a Courtois para marcar el 2-0. Rudi García reaccionó con cambios drásticos: retiró a Kevin De Bruyne y Jérémy Doku, mientras Romelu Lukaku ya había ingresado buscando cambiar la historia.
Hasta ese momento, Bélgica apenas había mostrado algunos intentos aislados de Trossard y Doku. El equipo jugaba con demasiadas precauciones, sufría en defensa, no encontraba respuestas en ataque y parecía resignado a una eliminación que lucía inevitable.
Pero el fútbol volvió a demostrar que siempre guarda espacio para lo inesperado. A los 86 minutos, Lukaku apareció para anticipar un centro de Thomas Meunier y descontó el marcador. El gol devolvió la esperanza a un equipo que apenas unos minutos antes parecía completamente roto.
Tres minutos después llegó la escena que nadie imaginaba. Trossard levantó un centro preciso al área, el arquero Mory Diaw calculó mal su salida y Tielemans conectó de cabeza para firmar el 2-2. El capitán salió corriendo a celebrar y terminó fundido en un abrazo con el mismo compañero con el que había discutido instantes antes.
El partido se extendió al tiempo suplementario y Bélgica, fortalecida anímicamente, logró resistir los intentos de Senegal gracias a nuevas intervenciones de Courtois. Cuando todo parecía encaminado a los penales, el árbitro sancionó, tras revisar el VAR, un penal por una infracción de Lamine Camara sobre Tielemans en el minuto 119.
Lukaku tomó inicialmente el balón, dando la impresión de que ejecutaría el disparo, pero terminó cediéndoselo al capitán. Tras varios minutos de espera, Tielemans asumió la responsabilidad y sacó un potente derechazo al ángulo izquierdo para decretar el 3-2 a los 125 minutos y consumar una de las remontadas más increíbles del Mundial 2026.
Entonces sí, Trossard volvió a correr hacia Tielemans. Esta vez no hubo reproches ni empujones. Solo abrazos. La pelea que había retratado a una Bélgica dividida quedó reemplazada por la imagen de una selección que sobrevivió cuando nadie lo esperaba. Ahora, los Diablos Rojos enfrentarán en los octavos de final al ganador del duelo entre Estados Unidos y Bosnia y Herzegovina, después de firmar una clasificación que parecía imposible.
Contenido GEC