
Detrás de cada candidato hay un grupo reducido que no aparece en los afiches, pero que mueve piezas, organiza campañas y toma decisiones clave. En el caso de Roberto Sánchez, postulante presidencial de Juntos por el Perú, ese círculo de confianza quedó en el centro de la tormenta tras un reportaje de Cuarto Poder que reveló el historial de varias de las personas más cercanas al líder político.
El primero en aparecer fue su hermano, William Ricardo Sánchez Palomino, considerado el colaborador más cercano del candidato. Su nombre figura en una investigación fiscal junto al propio Roberto Sánchez por el presunto desvío de más de 280 mil soles provenientes de aportes partidarios.

Según el reportaje, militantes de Juntos por el Perú depositaron más de 204 mil soles en una cuenta bancaria abierta a nombre de William Sánchez, pero hasta ahora no existe claridad sobre el destino final de ese dinero. El caso tomó mayor dimensión cuando se conoció que el hermano del candidato denunció ante la Policía la pérdida de 11 cuadernos de actas del partido.
Las denuncias fueron registradas en distintos contextos: una mototaxi, transporte público y un bus interprovincial. En esos libros se encontraban registros sobre ingresos, gastos y acuerdos partidarios vinculados al manejo económico de la agrupación.
La hoja de vida de William Sánchez presentada ante el Jurado Nacional de Elecciones tampoco pasó desapercibida. No registra estudios técnicos o universitarios, experiencia laboral fuera del partido, bienes ni ingresos declarados. Su última actividad económica consignada corresponde a clases de cajón y guitarra en la Municipalidad de Aucallama, en febrero de 2026.
LOS LIBROS PERDIDOS Y LAS SOMBRAS EN EL PARTIDO
Otra figura clave en el entorno del candidato es Luzmila Ayay Casas, conocida como “Mila”, tesorera nacional de Juntos por el Perú desde 2024 y encargada de los registros contables y financieros de la organización.
Su nombre apareció en los partes policiales por la pérdida de libros de actas del partido en circunstancias similares a las denunciadas por William Sánchez. En febrero de 2023 acudió a la comisaría de Bocanegra, en el Callao, para reportar el extravío de un libro de actas. Cinco meses después volvió a la misma dependencia para denunciar la pérdida de otros tres documentos correspondientes a provincias de Arequipa y Cajamarca.
Cuando Cuarto Poder la confrontó con los registros policiales, Ayay negó haber presentado las denuncias. Sin embargo, los documentos oficiales consignan su nombre y número de DNI como denunciante en ambos casos.
Dentro del núcleo partidario también aparece Ernesto Alonso Zunini Yerén, secretario general nacional de Juntos por el Perú y segundo en jerarquía dentro de la organización. Su cercanía con Roberto Sánchez se remonta a los tiempos del Partido Humanista y se fortaleció cuando ambos coincidieron en el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo en 2021.
Zunini ocupó cargos como director de desarrollo artesanal y director general de artesanía. Posteriormente pasó a integrar la oficina congresal de Sánchez como asesor técnico hasta febrero de 2026. En noviembre de 2025 fue captado participando en marchas frente al penal de Barbadillo durante horario laboral.

EL OPERADOR Y EL GUÍA ESPIRITUAL
El reportaje también puso bajo la lupa a Walter Flores Choco, secretario nacional de Asuntos Electorales y operador político de la campaña presidencial. Flores trabajó junto a Roberto Sánchez en el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo y luego pasó a la Municipalidad de Lurigancho-Chosica.
La Contraloría General de la República le atribuyó responsabilidad administrativa en el gasto irregular de más de 15 millones de soles en esa comuna. Además, registra dos procesos judiciales por incumplimiento de pensión alimentaria en Huancayo y Abancay, y una denuncia policial por violencia contra la mujer en noviembre de 2012.
La quinta figura del entorno íntimo del candidato es Luis Alejandro Bazalar García, exsacerdote que se presenta públicamente como confesor y director espiritual de Roberto Sánchez. Según declaró, mantiene reuniones semanales con el candidato para orientarlo espiritualmente.

Bazalar fue condenado en 2015 a ocho años de prisión efectiva por el delito contra la libertad sexual en agravio de un seminarista de 17 años. Sin embargo, en agosto de 2016 la Corte de Justicia de Ayacucho revocó la sentencia y ordenó su absolución, así como la anulación de sus antecedentes penales.
Pese a ello, la Iglesia Católica le abrió un proceso disciplinario y la Santa Sede formalizó su separación del sacerdocio. Años después, el exreligioso apareció nuevamente al lado de Roberto Sánchez: bendijo su desayuno presidencial y condujo el programa digital desde el cual el candidato lanzó su propuesta de remover al presidente del Banco Central de Reserva, Julio Velarde, en un eventual primer día de gobierno.
A pocas semanas de la segunda vuelta presidencial, el reportaje volvió a encender las preguntas sobre quiénes rodean al candidato de Juntos por el Perú. Y mientras Roberto Sánchez busca llegar a Palacio de Gobierno, las miradas ahora apuntan también hacia el grupo que lo acompaña detrás del escenario político.
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