La presidenta Keiko Fujimori supervisó ayer el megaoperativo simultáneo que lideró el Comando Unificado, para intervenir 48 estaciones ilegales y 43 antenas clandestinas cerca de cuatro penales, uno de ellos Sarita Colonia del Callao.
“El orden vuelve y el control de las cárceles se va a retomar. No va a haber señales ilegales ni comunicaciones como han ocurrido en los últimos años. Esto se va a proceder en todos los penales y se hará de manera constante el monitoreo en todos los penales a nivel nacional”, dijo.
En diálogo con Trome, el exmiembro del Grupo Especial de Inteligencia (GEIN), José Luis Gil, señaló que este tipo de acciones ‘es bueno, porque puede frenar un poco la delincuencia, puede incomodarlos (a los criminales en prisión)’, pero sostuvo que esto solo sería un paliativo, si es que no se adoptan medidas más firmes y de fondo, como proteger la identidad de quienes resguardan los penales.
“Todas las acciones respecto de los penales se convertirán solo en paliativos, si es que no se resuelve el problema de fondo. ¿Cuál es el tema de fondo? Es que existe corrupción, extorsión, amenazas a los que cuidan los penales, a los encargados del control de los presos. Mientras exista esa relación entre el interno y el funcionario que cuida la cárcel, sea del INPE o de dónde sea, no va servir mucho que te bajes las antenas y pongas el Ejército afuera”, apuntó.
Luego agregó: “Si el interno puede extorsionar, corromper o amenazar al personal, siempre entrarán antenas, chips, teléfonos, comida, drogas, alcohol, mujeres. Van a entrar todos los vicios. Entonces, el Gobierno tiene que resolver ese problema de fondo, y eso es cortar la relación entre el interno y el que cuida los penales. Eso se hace ocultando la identidad y la identificación de los agentes del INPE; es decir, crear un sistema tal, que los internos no sepan quiénes son las personas que los cuidan”.
En ese sentido, José Luis Gil explicó que esto se puede ir aplicando por tramos, para identificar a malos elementos, y así ir limpiando el INPE.
“Se puede implementar por partes, en programas piloto. para ir seleccionando al personal, con una fuerte actividad de contrainteligencia (...) En resumen, lo que hay que hacer es cortar la relación entre el preso y quien lo cuida; implementar un sistema de contrainteligencia; planear la rotación de los agentes; y sacar de las filas del INPE a los que estén involucrados en delitos o se sospechen de ellos”, dijo.
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