El tic tac de un reloj marcó el ritmo de un interrogatorio cargado de tensión. Frente a los agentes, la mujer midió cada palabra, guardó silencios prolongados y respondió con cautela. Se trataba de Keysi Salvatierra Vigo, pareja sentimental de Jhonsson Cruz Torres, señalado como el cabecilla de la organización criminal Los Pulpos y uno de los delincuentes más buscados del país.
Durante horas, la Policía Nacional la sometió a una exhaustiva diligencia. Para los investigadores, no era una testigo más. Su rol dentro de la red criminal habría sido determinante en los años de violencia que golpearon Trujillo y otras ciudades del norte del país.
La diligencia se realizó tras su expulsión de Bolivia, el pasado 27 de enero. Según las autoridades, Salvatierra era objeto de seguimiento desde hacía meses, como parte de una operación de inteligencia orientada a cerrar el cerco contra ‘Johnson Pulpo’, por quien el Estado ofrece una recompensa de medio millón de soles.
Los agentes buscaban una sola cosa: información concreta sobre el paradero actual del cabecilla. Sin embargo, la mujer negó conocer su ubicación y, en varios momentos, incluso puso en duda que la relación sentimental siguiera vigente.
Durante el interrogatorio, Keysi mantuvo una postura calculadora. Aseguró no saber dónde se encontraba Cruz Torres y reaccionó con aparente alivio cuando los agentes deslizaron la posibilidad de que él ya estuviera detenido. “Qué bueno. En serio… porque él puede aclarar todo este tema en que me tienen metida”, respondió.
La Policía le advirtió que su situación legal era compleja. Afronta cargos vinculados al delito de secuestro y, según fuentes policiales, habría intentado acogerse a beneficios propios de una colaboradora eficaz, una posibilidad que solo podría evaluarse dentro del marco legal y con intervención fiscal.
Para los investigadores, Keysi no fue solo la pareja del cabecilla. Las pesquisas la vinculan con labores de marcaje y reglaje previas a secuestros, así como con la administración de dinero ilícito proveniente de extorsiones, tráfico de terrenos y minería ilegal. Para la Policía, cumplía el rol de “cajera” de Los Pulpos.
Uno de los casos más graves que se le atribuyen es su presunta participación en el secuestro de Alan Ríos Guevara, ocurrido en noviembre de 2021 en Trujillo. En ese hecho, la organización exigió 500 mil dólares por el rescate y, según la Policía, Salvatierra habría facilitado información clave sobre los movimientos de la víctima.
Las investigaciones revelan que Cruz Torres y su pareja huyeron inicialmente a Chile y luego siguieron rutas que incluyeron Argentina y Bolivia. En La Paz, ella llevaba una vida aparentemente normal, incluso participando en actividades académicas vinculadas a la aviación comercial, mientras el cabecilla se ocultaba bajo una identidad falsa.
La Policía sostiene que ‘Johnson Pulpo’ se sometió a cirugías estéticas para modificar su apariencia y utilizó el nombre de Santiago Saavedra Quispe. Parte del dinero de la organización habría sido destinado a una clínica de cirugía plástica para estos procedimientos.
Las imágenes obtenidas por inteligencia muestran celebraciones privadas, alquileres en zonas exclusivas y una vida de lujos en Bolivia. Una de ellas corresponde al cumpleaños de su hija, con decoraciones costosas y estricta seguridad privada, mientras en Trujillo empresarios y comerciantes vivían bajo el terror de las extorsiones y atentados.
Los seguimientos permitieron ubicar viviendas alquiladas en zonas residenciales de La Paz e Irpaví, con alquileres que oscilaban entre 1,800 y 2,500 dólares mensuales. En uno de esos inmuebles, Cruz Torres se presentaba como empresario inmobiliario, protegido por el anonimato que le garantizaba el dinero ilícito.
En paralelo, la Policía logró otras capturas clave. Alias ‘JJ’, presunto brazo armado de Los Pulpos, fue detenido en el aeropuerto Jorge Chávez tras ser expulsado de Chile. Es investigado por atentados con explosivos, incluido el ataque contra un bus de la orquesta Armonía 10.
Con cada detención, el cerco se estrecha. Las autoridades aseguran que Jhonsson Cruz Torres se va quedando sin red de apoyo, con sus rutas financieras expuestas y sus operadores clave tras las rejas. Para la Policía, su captura es cuestión de tiempo.
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