Niña ayuda a su compañero en pleno juego. Foto: Istock
Niña ayuda a su compañero en pleno juego. Foto: Istock

Seguro alguna vez has escuchado decir a tus padres o al profesor la frase: ‘ponte en los zapatos del otro’. No se trata de usar los zapatos físicos de nadie, sino de pensar cómo te sentirías tú si estuvieras viviendo exactamente lo mismo que ese compañero o amigo que se nota triste en un rincón del salón. A esa habilidad especial se le llama empatía y todos podemos desarrollarla.

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La empatía nos permite entender y compartir los sentimientos de otras personas, incluso cuando lo están pasando mal.

Por ejemplo, si ves a un compañero triste porque se le cayó su lonchera en medio del patio, en vez de reírte de él, piensa: ‘Si me hubiera pasado a mí, estaría avergonzado, pero en lugar de recibir burlas, querría que alguien me acompañe’.

Entonces, te acercas a ese amigo, le ayudas a levantar lo que se le cayó de la lonchera y le dices una palabra amable. Eso es empatía.

Si alguien se equivoca al hablar o pierde en un juego, en vez de hacerle zumba y ridiculizarlo, recuerda las veces en que tú te has equivocado y has perdido en un partido. Entonces, ponte en su lugar y sé respetuoso.

Ser empático es muy importante porque:

  • Te ayuda a ser un buen amigo y a llevarte mejor con tus compañeros del salón.
  • Te das cuenta de que todos tenemos momentos difíciles, miedos o días tristes.

La empatía no se limita solo al sufrimiento o al dolor; también permite sintonizar con el éxito y la alegría de otras personas. Cuando felicitas de forma sincera a un compañero de clase que obtuvo un reconocimiento, también estás siendo empático.

DATITO

No hay que confundir la empatía con la lástima. Sentir empatía no significa sentir pena o compasión por alguien, sino conectar con su experiencia emocional sin juzgarla. En la compasión, la persona, aparte de ponerse en el lugar del otro, también intenta terminar con su sufrimiento. Es decir, la compasión añade el deseo activo y la motivación de aliviar el sufrimiento ajeno, mientras que la empatía no necesariamente.

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