¡UNA VERDADERA TROME DE LA CONSTRUCCIÓN! A Nelly (41) difícilmente un cliente logra ponerla en aprietos. Si no tiene un producto, lo busca; si alguien necesita una solución, ella encuentra la manera de dársela. Esta mamá ferretera lleva buena parte de su vida detrás del mostrador de un negocio que vio nacer cuando apenas tenía 15 años y que hoy dirige con la misma garra que aprendió de su madre.
Su historia comenzó ayudando después del colegio mientras soñaba con ser profesora. Pero al convertirse en mamá, las responsabilidades cambiaron sus planes y entró de lleno a la ferretería familiar.
“Por mi hijo tenía que salir adelante como sea. Me metí sin pensar si era un trabajo de hombres o si había que cargar cosas pesadas, solo pensaba en trabajar”, recuerda. Con los años aprendió cada detalle del rubro y amplió la oferta según lo que sus propios clientes pedían.
Hoy vende cemento, fierro, arena, tuberías, caños, mallas, calaminas y todo lo necesario para construir o reparar. Pero su sello está en resolver.
“Escucho al cliente y trato de darle una solución. Si digo que el pedido llegará a cierta hora, cumplimos”, afirma Nelly, quien considera que la paciencia, el compromiso y el buen trato son claves para mantenerse en el rubro.
Su hijo, de 18 años, estudia Administración y los domingos la ayuda en la tienda. Además, este año Nelly se sumó a Progresol, la red de ferreterías más grande del país, donde destaca el acompañamiento y los consejos que recibe para seguir mejorando su negocio y acercarse a sus clientes.
Su mejor escuela, asegura, fue ver trabajar a su madre. “Ella me inspiró y me enseñó que sí se puede, con perseverancia y constancia”. Hoy continúa ese legado y construye su propia historia, demostrando que para una mujer ferretera ningún sueño le queda grande.
Un despacho bien organizado ayuda a reducir errores, cumplir con los tiempos y brindar un mejor servicio al cliente. Si quieres que tus entregas sean más ordenadas y eficientes, toma nota de estos cinco consejos.
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