
En una esquina de Lima Este, donde las obras nunca se detienen y los vecinos llegan buscando desde un clavo hasta miles de bolsas de cemento, hay una ferretería levantada a punta de sacrificio. Hace 35 años, don Nicanor empezó con muy poco, vendiendo pequeñas cantidades de material y apostando todo por un negocio que apenas daba sus primeros pasos.
Hoy, en la zona, casi nadie lo llama por su nombre completo: para clientes, maestros de obra y vecinos, él es simplemente Pino, el ferretero que convirtió el esfuerzo de toda una vida en el sustento y orgullo de su familia.
Antes de levantar su negocio, don Nicanor trabajó como ambulante vendiendo zapatos en las calles y también comercializó gas. Durante años recorrió Lima buscando cómo salir adelante.
“Yo veía que con el gas ganabas un sol o dos soles y tenías que vender muchísimo. Entonces dije: ‘Voy a poner mi ferretería’. Vi que la gente siempre compraba cemento y pensé: ‘Yo también puedo y hasta puedo hacerlo mejor’”, recuerda.

Sin experiencia en construcción, aprendió en la cancha, como los grandes emprendedores. “¿Qué tenía él que yo no tenía? Somos igualitos”, dice sobre un amigo ferretero que lo inspiró a empezar. Con préstamos y ahorritos, levantó el negocio poco a poco mientras criaba a sus seis hijos.
“Mi familia ha sido el pilar de mi sacrificio y del éxito de la ferretería”, afirma. Su esposa atendía el local cuando él no podía y sus hijos lo ayudaban desde pequeños. Hoy, solo uno continúa vinculado al negocio.
Para Pino, el secreto de vender bien no está solo en el precio. “Hay que saber atender. Si recibes a la gente con mala cara, no te compran. Yo les robo una sonrisa”, cuenta entre risas. Cree que un buen ferretero debe tener carácter, paciencia y cercanía con el cliente.

También reconoce el apoyo de Progresol, la red de ferreterías más grande del Perú, que lo acompaña desde que abrió la ferretería. “Cuando ven el letrero azul y verde sienten confianza”, asegura. Gracias a ello logró llegar a más maestros de obra y concretar ventas gigantescas, como una de veinte mil bolsas de cemento.
Hoy, mientras mira su negocio y recuerda los años difíciles, tiene claro que todo valió la pena. “Yo me he sacrificado para que mis hijos sean profesionales. Eso es lo más grande que tengo”, manifiesta.
CINCO TIPS PARA ORGANIZAR MEJOR EL ALMACÉN DE TU FERRETERÍA
Organizar el almacén de una ferretería es clave para ahorrar tiempo, evitar pérdidas y mejorar la atención. Aquí te dejamos cinco tips prácticos para mantener el orden y optimizar el espacio.
1. ORGANIZA POR CATEGORÍAS. Separa artículos según su función y tamaño para ubicar todo más rápido y trabajar con mayor orden.
2. PRODUCTOS DE ALTA ROTACIÓN CERCA. Coloca los artículos más vendidos cerca del mostrador para agilizar la atención y mejorar el flujo de despacho.
3. CONTROL DE INVENTARIO. Revisa el stock con frecuencia para evitar quiebres de productos esenciales o acumulación innecesaria en almacén.
4. ESTANTES SEÑALIZADOS Y SEGUROS. Usa etiquetas claras y estructuras firmes para ubicar productos fácilmente y mantener un espacio ordenado y seguro.
5. LIMPIEZA Y ORDEN FRECUENTE. Mantén el almacén limpio y bien organizado para trabajar con mayor eficiencia, evitar errores y mejorar la seguridad.










